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Mostrando entradas de abril, 2015

Día dos. O siete.

Para las mujeres que acostumbramos llorar, no hay lágrimas más dolorosas que esas que nos preocupamos por ocultar. El amor y el adiós son aspectos definitivos de nuestra vida y deben decidirse con firmeza, nada es para siempre, ni el enamoramiento ni la soledad, en algún momentos ambos estados son interrumpidos por el otro y casi que a modo de ciclo, nuestra vida concierne a los dos, pero no debe girar en torno a ellos. Los lunes son inicio, los atardeceres son comenzar, la lluvia humedece las flores y los ciclos acaban por una razón. Pero los lunes también son un desastre si te sientes exhausto, los atardeceres son un maldito final, la lluvia te moja todo y te retrasa, los finales de los ciclos duelen del asco y todo eso es una verdad,  nos la pasamos leyendo cosas de superación personal como si fuéramos nosotros mismos el problema, y la verdad es que si todo funcionara según nosotros lo concebimos no habría tanto llanto por ahí. Pero lo cierto es, que cualquier despedida...