Días duros han transcurrido, la bruma de la incertidumbre me nubla el juicio y la carencia de tus manos me hacen odiarte... y amarte más. Como si el sol intermitente de la ciudad no sirviera de nada para iluminar mis días, me habría propuesto no volver a salir, las lágrimas teñidas de nostalgia manchaban mi cama a diario de una manera atroz que no puedo controlar, suena tan patético hablar de tristezas, pero tan sublime escribir de ellas, sin embargo el motor de mis dedos se marchó... Y con él mis ganas de respirar. No depende mi felicidad de alguien, depende de las circunstancias que me rodeen y definitivamente las que ahora se han dispuesto a acecharme no hacen más que afligirme y encogerme el corazón. Pequeño y débil, a duras penas palpita, porque lo única que abunda ahora es esperanza, esperanza de marcharme, esperanza de cambiar, esperanza que esto, que promete apagarse, nunca lo haga. Sabía que iba a ser complicado vivir a kilómetros de ti, pero nunca imaginé que cada kiló...
Plenipotenciara of nothing.