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Mostrando entradas de noviembre, 2013

50 cosas sobre mí.

Orden sin prioridad. Me gusta olfatear los libros y leerlos, mucho mucho. Escribo mi nombre en todos lados, con distintas caligrafías e íconos extraños. Odio madrugar, aparte que me da lidia hacerlo. Escucho mucha música vieja, me agrada mil veces más que la actual. No me molestaría ver y repetirme todos los capítulos de Grey's anatomy una y otra vez. Odio y amo Montería a ratos. Amo y vuelvo a amar el frío. El té es mi bebida favorita, en cualquier presentación. Suelo deprimirme los domingos por mil razones o por ninguna. El calor me desespera y aturde el funcionamiento de mi cerebro. Me encanta el color rojo. Suelo enojarme con mucha facilidad por estupideces. Contrariamente soy tan relajada con cosas que deberían importarme. Soy fan del amor. Cuando estoy triste me gusta escuchar música triste para sentirme más triste. Mi acento es neutro. Me como las uñas. Le tengo fobia a las gallinas. Londres es mi ciudad perfecta. Quiero ser presidente. Se me hace muy...

Kennedy.

Inspiración, fortaleza, polémica y rigor. Más que un elogio excesivo de televisión quiero hacer pública mi breve admiración, por un hombre absurdamente seco, insensible, pero al tiempo compasivo y genialmente un líder desde la cuna, audaz, afortunado hombre rodeado de dinero y oportunidad supo usarlas para algo más que jets privados y privilegios por montón, él quiso trascender a la historia y lo logró. Para mí, fue el héroe de los trastes dejados por la II Guerra Mundial, en una nación iluminada por la proyección y falta de hechos contundentes que mantuvieran tal estabilidad, llega Kennedy por cuestiones del destino simplemente al poder, porque a decir verdad, fue su hermano mayor quien estaba destinado a ser el presidente de Los Estados Unidos, la patria que aborrezco y hoy envidio, solo por tener en su estéril tierra a un hombre de frutos, pero más de ideales que de hechos. Así es, tantas propuestas increíbles y modelos de desarrollo implacables se vieron obstinadas por l...

Grieta.

“Era demasiado amor. Demasiado grande, demasiado complicado, demasiado confuso, y arriesgado, y fecundo, y doloroso. Tanto como yo podía dar, más del que me convenía. Por eso se rompió. No se agotó, no se acabó, no se murió, sólo se rompió, se vino abajo como una torre demasiado alta, como una apuesta demasiado alta, como una esperanza demasiado alta.”

Exhausta.

Cansarse antes de llegar a su meta, el error más frecuente en los jóvenes. Causado por el estrés prematuro, la equívoca toma de decisiones, las personas de más en nuestra lista, las acciones inútiles en favor de... Nadie, nada, nunca. He hecho y deshecho textos esta semana porque en mí las palabras de melancolía se han esfumado como el humo de un cigarrillo de ayer, tan viejo como el recuerdo, tan vivo como la memoria, porque si bien es cierto mi corazón hoy acepta el cambio, mi mente se acompleja de las culpas y se refugia en el mañana desquiciado e incierto que preparo con licores en mi panza, al fin y al cabo ¿qué puede ser más ácido que eso? Crecer. Y es la hora de hacerlo porque el reloj corre a una prisa increíble y si nos quedamos atrás corremos el riesgo de no volvernos nunca a parar. El medio de escape más común en la soledad es someterse a sufrimientos opcionales a espera que los primeros sanen, cambios de look, aislamiento, falta de apetito, tabaquismo, drogas para aqu...

A MÍ.

Con un poco más de madurez emocional me escribo. Adquiero el valor de secarme un poco y adentrarme en un teclado oscuro como yo, tanto escribir a los paisajes, a las chicas y a él que me olvidé de escribirme a mí, y a medida que dejo de escribir sobre lo que soy, voy perdiendo esencia literaria y ese es para mí, el peor de los males; Me gusta cuando mi delgada contextura cabe en una hoja un poco más blanca que yo, el matiz oscuro de las letras tal cual como mi cabello, que ahora un tanto desaliñado y sin arreglar, sigue siendo mío y de nadie más. Me agrada el corretear de mi vista por las líneas de este texto, parecen aves muy bien formadas armando vuelo con rumbos desconocidos, como yo, una chica de la nada que lo es todo, para mí y solo para mí, con eso basta. Con cada sueño roto se alimentan otros cien más, mi sentido de la esperanza es parecido a un ser mitológico invencible que con cada intento de muerte se fortalece más, no importa que tanto desee matar ciertas ilusiones, ...

Puertas cerradas.

Con un poco más de rumbo esta guerrera pone freno. La depresión clínica, es una enfermedad grave y común que nos afecta física y mentalmente en nuestro modo de sentir y de pensar. La depresión nos puede provocar deseos de alejarnos de nuestra familia, amigos, colegio. Puede además causarnos ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades. Lo cual apesta, porque es basura. La buena noticia es que podemos desecharla de una vez, sé que cuesta deshacerse de algunas memorias pero conservarlas solo estorba, y no, no es arrepentirnos de lo vivenciado, sino alejar la mala vibra que nos produce y no más que recordar lo positivo, que vaya con nosotros a donde quiera y nos recuerde el dulce de la miel y la felicidad que la vida nos regala de vez en cuando. Todos y cada uno de los seres humanos que ves a diario, en la calle, en el colegio, y donde sea, han sido víctimas de la tristeza, sutil, silenciosa, con secuelas o sin, pero siemp...