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Mostrando entradas de mayo, 2015

Diplomacia.

Solo por dejar en claro: este no es un diario ni tengo 12 años. No todo lo que leen por ahí vagamente está firmado con la sangre de su autor, y por tanto, no cualquier frase cliché que se encuentren es porque necesariamente quién la redactó, la sienta. No es mi mayor preocupación dibujar el contorno del concepto que cualquiere que lee esto tenga sobre mí, pero sí es motivo de mi observación analizar, qué clase de imagen se llevan de mí, porque al fin y al cabo, ¿no es eso lo que se llevan? Imagen.  Nadie puede controlar el modo en que le miren los demás, pero definitivamente todos tenemos el control de cuidar nuestra apariencia, modales y conductas, a modo que sean coherentes con lo que pretendemos parecer. Y me he llevado un ingrata sorpresa al hacer repaso superfluo por las cosas que he dicho, actuado o defendido últimamente, a grandes rasgos podrían llevarse conclusiones poco agradables de mi comportamiento, pero el punto es, que no todo lo triste lleva mi coraje, ni todo l...

Estirarse y no quebrarse los huesos

''Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.'' Expandir memoria y desempolvar cajones como quién espera lo que no sabe y anhela lo que no quiere. Sales exhausta de un laberinto de altibajos, te bajas al fin de ese tren que no llevaba a ningún lado, pero te quedas ahí, como quién vive deseando otra cosa, entonces te sumerges en el mismo laberinto de mierda de nuevo, esperas ansiosa el tren de la próxima estación, de cabeza te tiras al precipicio que supone entrelazar nuevamente esos vínculos que tanto te costó romper. A menos que... Nunca los rompieras, y estuvieses jugando ajedrez con el corazón, te daba miedo perder y te retiraste fingiendo indiferencia, pero absorta, como niña deseando azúcar en mitad de la noche, te negaste a perder tu precioso juego, te hiciste ganadora y seguiste el curso que fluye un río seco. Pero hic...

Concupiscencia.

Los hechos y personajes en esta historia son reales. Solo en la imaginación de su autora. Dejaba el pañuelo húmedo y no había traído consigo ni uno más, el frío era algo aburrido, sí, como cuando un clima no trae gracia ni aventura sino que se limita a ser. Pero a ella le urgía dónde sacudir con vehemencia toda su mucosidad y su única alternativa era conseguirlo de alguien, por las fuertes lluvias muchos no habían llegado a clases y el granizo aparcaba en frente de su auto, las rutas estaban detenidas así que era algo así como imposible marcharse de la Universidad. Afanada se quitó el abrigo y con el mismo placer que se ve con con lentes para la miopía, la protagonista de nuestra historia sacó todo de sí para respirar con claridad. Vaya suerte le acompañaba ese día, el hombre que le observaba mostraba profundo interés en ella, le sonaba como música el solo contemplarla, y ante la soledad del recinto se le acercó y le acercó una servilleta. -Algo tarde pero gracias. Le respondió ...