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Mostrando entradas de 2015

La engañada, la solterona o la otra

Contra toda cortina social, se establecen a continuación, a modo casi que descriptivo, las especímenes que habitan en este vasto mundo femenino según el rol que cumplen y en función de quién. O de qué. Se advierte que no es un artículo apto para feministas desubicadas, jueces de la moral, ni mucho menos empedernidas del amor. Todo comienza por un principio, pero no, no hablo de una iniciación sino del principio, la regla universal por la que nos regimos todos y bajo el cual, conscientes o no, tomamos las decisiones magnas de nuestras vidas, movidos por eso, por lo que estamos marcados a hacer. Todos diseñados para tareas diversas, labores distintas, funciones necesarias, gente útil que haya sido predispuesta para hacer lo que hace y lo que es.  Como quién nos abre la puerta al entrar a un recinto, sin ayuda de ese cordial y mal pagado vigilante, qué habría sido de nosotros y nuestras incapaces manos para abrirla por nosotros mismos. Pero bueno, no me adentraré en problemas ter...

¿Sentir con la cabeza? En defensa de la tristeza.

“La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos en uno mismo y en los demás, además saber “gestionarlos” en nuestra vida cotidiana, profesional y laboral”, Daniel Goleman (1995). No es una tarea muy difícil ponerle un nombre a lo que sentimos, -estoy triste, estoy enojado, estoy aburrido, estoy decpcionado, estoy alegre- pero asumir ello y confrontarlo, eso sí que es un problema, pues tendemos a pensar que nuestras emociones son incontrolables y dejamos que lo que aconteció y su efecto, nos llegue a manejar, perdemos la regulación de nuestros sentimientos y todo acaba en desastre, acabamos heridos, fracasados o insatisfechos, pues la profunda infelicidad que nos trajo el no poder decidir cautos ante lo que nos ocurría hizo que el entorno decidiese por nosotros y terminásemos en un lugar o en unas circunstancias que nunca quisimos. La clave de ser inteligentes emocionalmente es tildar nuestra emoción, asumirla, sacar provecho de ella, si es positiva y si...

La Justicia como pilar esencial para una Paz sostenible

Ha sido un camino escabroso, con múltiples actores y un sinfín de contradictores, pero lo cierto es, que el Proceso actual tiene muchos contrastes positivos con los anteriores: la voluntad manifestada en la inversión financiera e intelectual es prueba de ello, la cooperación internacional, a través de delegados, embajadores, comisiones de Naciones Unidas llamadas a rendir concepto, y la bienvenida a cualquier organización no gubernamental pacifista, hace de este, un verdadero plan de acción encaminada a una negociación legítima que busca dar fin a un conflicto cuyo horizonte hace varias décadas se perdió. A pesar de que sean múltiples los puntos críticos a discutir, todos de igual relevancia para la terminación definitiva del conflicto, lo cierto es, que uno de los que más ha dado de qué hablar es lo concerniente a Justicia, ¿cómo se va a llevar?, ¿pagarán los guerrilleros por sus crímenes?, ¿qué va a cambiar de nuestros estamentos legislativos? En este orden de ideas, lo prim...

En el lecho y la pesadumbre.

Dios actúa de formas insospechadas y misteriosas, para quién lo quiere y para quién no, para el que se la pasa invocándolo y para el que omite su existencia, todos, por igual, tenemos en nuestras vidas dosis similares, unas más otras menos, de cosas que nos enaltecen, o nos hacen besar el suelo, de todo hay, pero entre todo, está el amor, la compañía y... Sigo con el insurrecto parecer de que en las pequeñas expresiones lanzadas al aire se hallan los mejores remedios para las premurias que como seudo personas, llegamos a sentir. Han sido semanas duras, y seguramente, vendrán unas más, todos las tenemos, creer que nuestros problemas son más importantes que los de otros nos hacen arrogantes en el sentir, y creer que son menos importantes, nos hace débiles en el acontecer.  La sugerencia, es siempre permanecer aferrado a algo que no cambia, el amor, tú, lo que sabes, lo que eres y lo que profesas, sea lo que sea. En el corazón de quién les anota, está la mano cálida de algu...

2da temporada y con capítulos inconclusos.

¿Recuerdan la última vez que fueron a un lugar, sin mirar en ningún momento la hora, o pensar el momento en que ya era tiempo de marcharse? Yo tampoco. Atados de a poquito a todo, a la hora y a las circunstancias, a las obligaciones y las diligencias, a la hora de dormir y a la hora de despertar, ya no recordamos qué se siente ensuciarse sin mirarse la ropa, ni besar a alguien sin esperar un después, se nos complicó tanto la vida, que la vivimos y no sabemos qué hacer con ella. Dichosos los que merodean con ella haciendo lo que les plazca, pero al resto, al que se sujeta a un plan, porque es lo correcto y es lo apropiado, a esos y a mí, nos toca conformarnos con los tiempos libres dedicados al ocio y a dormir tranquilos después, mucho después de haber hecho tour dirigido por todas nuestras memorias bonitas y fracasadas. Entre esos tablones nefastos y antiquísimos, se hallan personas y momentos inefables, maravillosos, que desearíamos regresar a ellos por instantes y sentir l...

Diplomacia.

Solo por dejar en claro: este no es un diario ni tengo 12 años. No todo lo que leen por ahí vagamente está firmado con la sangre de su autor, y por tanto, no cualquier frase cliché que se encuentren es porque necesariamente quién la redactó, la sienta. No es mi mayor preocupación dibujar el contorno del concepto que cualquiere que lee esto tenga sobre mí, pero sí es motivo de mi observación analizar, qué clase de imagen se llevan de mí, porque al fin y al cabo, ¿no es eso lo que se llevan? Imagen.  Nadie puede controlar el modo en que le miren los demás, pero definitivamente todos tenemos el control de cuidar nuestra apariencia, modales y conductas, a modo que sean coherentes con lo que pretendemos parecer. Y me he llevado un ingrata sorpresa al hacer repaso superfluo por las cosas que he dicho, actuado o defendido últimamente, a grandes rasgos podrían llevarse conclusiones poco agradables de mi comportamiento, pero el punto es, que no todo lo triste lleva mi coraje, ni todo l...

Estirarse y no quebrarse los huesos

''Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.'' Expandir memoria y desempolvar cajones como quién espera lo que no sabe y anhela lo que no quiere. Sales exhausta de un laberinto de altibajos, te bajas al fin de ese tren que no llevaba a ningún lado, pero te quedas ahí, como quién vive deseando otra cosa, entonces te sumerges en el mismo laberinto de mierda de nuevo, esperas ansiosa el tren de la próxima estación, de cabeza te tiras al precipicio que supone entrelazar nuevamente esos vínculos que tanto te costó romper. A menos que... Nunca los rompieras, y estuvieses jugando ajedrez con el corazón, te daba miedo perder y te retiraste fingiendo indiferencia, pero absorta, como niña deseando azúcar en mitad de la noche, te negaste a perder tu precioso juego, te hiciste ganadora y seguiste el curso que fluye un río seco. Pero hic...

Concupiscencia.

Los hechos y personajes en esta historia son reales. Solo en la imaginación de su autora. Dejaba el pañuelo húmedo y no había traído consigo ni uno más, el frío era algo aburrido, sí, como cuando un clima no trae gracia ni aventura sino que se limita a ser. Pero a ella le urgía dónde sacudir con vehemencia toda su mucosidad y su única alternativa era conseguirlo de alguien, por las fuertes lluvias muchos no habían llegado a clases y el granizo aparcaba en frente de su auto, las rutas estaban detenidas así que era algo así como imposible marcharse de la Universidad. Afanada se quitó el abrigo y con el mismo placer que se ve con con lentes para la miopía, la protagonista de nuestra historia sacó todo de sí para respirar con claridad. Vaya suerte le acompañaba ese día, el hombre que le observaba mostraba profundo interés en ella, le sonaba como música el solo contemplarla, y ante la soledad del recinto se le acercó y le acercó una servilleta. -Algo tarde pero gracias. Le respondió ...

Día dos. O siete.

Para las mujeres que acostumbramos llorar, no hay lágrimas más dolorosas que esas que nos preocupamos por ocultar. El amor y el adiós son aspectos definitivos de nuestra vida y deben decidirse con firmeza, nada es para siempre, ni el enamoramiento ni la soledad, en algún momentos ambos estados son interrumpidos por el otro y casi que a modo de ciclo, nuestra vida concierne a los dos, pero no debe girar en torno a ellos. Los lunes son inicio, los atardeceres son comenzar, la lluvia humedece las flores y los ciclos acaban por una razón. Pero los lunes también son un desastre si te sientes exhausto, los atardeceres son un maldito final, la lluvia te moja todo y te retrasa, los finales de los ciclos duelen del asco y todo eso es una verdad,  nos la pasamos leyendo cosas de superación personal como si fuéramos nosotros mismos el problema, y la verdad es que si todo funcionara según nosotros lo concebimos no habría tanto llanto por ahí. Pero lo cierto es, que cualquier despedida...

El olvido que seremos.

Con el permiso no autorizado de Héctor Abad Faciolince me atrevo a citar fragmentos tristes, muy tristes, pero que más que conmover mi corazón a la tristeza lo han agitado de una enérgica indignación. Leer ''El olvido que seremos'', sus columnas puntuales los domingos, ''Angosta'', y ''Tratado de culinaria para mujeres tristes'' son lecturas que se han incrustado sin remedio en mi cabeza y que hoy por hoy, engendran admiración, por su literatura impecable claro pero más por su cobardía. Sí, su cobardía, traslúcida de letras, de sentimiento, de lucha y de vida, su propia vida es lección de libertad, es Héctor un ser humano libre de ataduras religiosas y resentimientos, que transforma en memorias sin dolor y nos invita a perdonar, sobre todas las cosas: ¡perdonar! Y aquí va.   Una vez un amigo me contó una historia que yo siempre he querido olvidar. Hubiera querido que nunca me la contara, pero la historia ya está en mi cabeza y no...

El miedo a la libertad.

La humanidad está llena de preámbulos al contenido, se antepone lo que será a lo que es, genera más emoción el abreboca que la comida misma y por tanto, la juventud es mucho más plena y audaz que la adultez, pero nos pasamos horas enteras replicando lo increíble que será nuestro futuro, nuestra vida profesional, nuestro apartamento de solteros haciendo lo que se nos venga en gana, anhelamos prosperidad laboral y libertad sin límites, pero mientras se nos escapa lo que seguramente serán las mejores memorias de nuestro existir, la adolescencia con todos sus adoleceres es la imagen misma no del provenir sino de lo que es, no del qué vendrá sino de lo que hay. Le tenemos pavor a los regímenes políticos, las dictaduras, las reglas estrictas en casa, las religiones puritanas, las leyes prohibitivas, pero nada de esto es tan imperativo como los límites que nos trazamos nosotros mismos al evitar cosas tan básicas que nos harían inmensamente feliz.  Ejemplo: tememos dar una opini...