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Mostrando entradas de mayo, 2014

Ni opresora, ni oprimida.

No deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas. Mary Wollstonecraft. Muchas veces preferí no tocar el tema de radicalidad frente al fenómeno del feminismo, sin embargo, no estamos abnegados de cambiar de opinión, o en este caso, de pulirla, pues a partir de los hechos acontecidos durante las últimas semanas, se vuelve casi que una necesidad apuntar al rol de la mujer y defenderlo. A los hechos concretos que me refiero son, por un lado, en un país tercermundista azotado por el conflicto, secuestran más de 200 niñas mientras estas se encontraban en su recinto escolar, ¿el objetivo? Hacerlas sus esposas, violarlas, venderlas como esclavas, y eso contando con que seguramente la mayor de esas niñas podría haber tenido unos 16 años. Esto, para mí, genera más terror que cualquier película con máscaras producida en Hollywood con el fin de asustar. Por otro lado, hace pocos días circula en televisión internacional e internet una campaña en la que se arr...

Sal de mi vida y limón.

Se ha perdido la gracia de contar los días sin algo y no me importa encontrarla. Que entre ocupaciones se pueden ir muchos días pero detrás de tu espalda me quiero ir yo. Que los días grises por el clima Son excusa para oscurecer mi genio Difícil y manipulable a tus labios, Imposible desde que nos fuimos, Sí, nos. Porque tú dijiste adiós de forma tácita Y yo lo renegué mil veces contra la pared. La sorda pared. Que me haya secado el lagrimal No quiere decir que haya perdido la intención. Que estos versos no tengan métrica precisa No los hace menos tangibles. Que no muestre un ápice de amor  No me hace prófuga de sus artimañas. Que sienta repulsión por el alcohol  No me hace menos alcohólica,  Bastante que me embriagué en tus ojos. El licor del sabor en tus labios Era más letal,  Más real, Mío. Tuya, Como las manos Que te recorrían el antebrazo A esperas de que le abrazaras fuerte Como el ruido...

A propósito de corralejas.

Cacho aquí, cacho allá, donde quieras has de encontrar, pero que hay toros rencorosos, los hay, y en qué queda? Digo, además de destruir tu mísera dignidad. Se dice que de infidelidades nadie se salva, y que hasta con el pensamiento se peca, de moral no me atrevo a juzgar mucho, y que las estadísticas corroboren que a todos nos ponen cuernos tampoco sé. Pero lo que sí quiero comentar es sobre el hecho en sí, la víctima y el victimario, las causas y consecuencias, y claro, el impacto social que conlleva, porque como todo en las relaciones interpersonales, existen terceros que comentan al respecto, esto es una forma bonita de decir que sapos por doquier opinando sobre la vida de otro nunca falta. La relación afectuosa en común acuerdo que en el margen obvio representa monogamia, es decir, un pacto de exclusividad, si estás con ese/a no es con más nadie, cosa que se les dificulta un poquito a los victimarios y acaban repartiendo amor porque pobrecitos, qué pecado, les brota el cari...

Una anestesia permanente.

Solo hay algo peor que ver el vaso medio vacío, y es verlo totalmente vacío. O en el peor de los casos, no turbarse siquiera por verlo. Este es el recuento del escalafón más abajo del pesimismo, del dolor o de la herida, y es: no sentir absolutamente nada. Somos humanos, desgraciadamente inconformes con todo, tengamos o no tengamos nos ven con la boca rajada de tanta quejadera, y bueno, eso nos recuerda que estamos vivos. Pero valga el colmo de la inconformidad cuando deseamos con tantas fuerzas que equis problema o equis sufrimiento se vaya, y cuando se va por fin, lo extrañamos, ¿ven? Qué desgracia de personas somos, me encanta. Nos pasa algo, lo típico: desamor, se nos viene el mundo encima y el mundo acaba pesando dos miserables gramos, porque es que no hay dolor que no vengamos con resistencia a soportar, no hay un jodido problema en la vida que no podamos solucionar, la muerte no cuenta porque no es de vida, ¿ok? El punto es, que todo dolor interno, se siente y hiere mucho...