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A propósito de corralejas.

Cacho aquí, cacho allá, donde quieras has de encontrar, pero que hay toros rencorosos, los hay, y en qué queda? Digo, además de destruir tu mísera dignidad.

Se dice que de infidelidades nadie se salva, y que hasta con el pensamiento se peca, de moral no me atrevo a juzgar mucho, y que las estadísticas corroboren que a todos nos ponen cuernos tampoco sé. Pero lo que sí quiero comentar es sobre el hecho en sí, la víctima y el victimario, las causas y consecuencias, y claro, el impacto social que conlleva, porque como todo en las relaciones interpersonales, existen terceros que comentan al respecto, esto es una forma bonita de decir que sapos por doquier opinando sobre la vida de otro nunca falta.

La relación afectuosa en común acuerdo que en el margen obvio representa monogamia, es decir, un pacto de exclusividad, si estás con ese/a no es con más nadie, cosa que se les dificulta un poquito a los victimarios y acaban repartiendo amor porque pobrecitos, qué pecado, les brota el cariño por los poros y en virtud de ese don, se ven obligados a compartir, qué belleza y qué acto de generosidad, de no conformarse con una sino con varias, porque Jesús dice amaos unos a los otros ¿verdad? Perros infelices, zorras inescrupulosas. Con toda la intención de ofender.

Usualmente las víctimas, son quienes más enamorados están, o a decir verdad, los únicos que lo están, porque el amor implica compromiso implícito, y no por obligación sino por mera intuición, quién ama no se ve en la necesidad de llenar carencias de alguien con otra, quién quiere no guarda secretos, quién siente no necesita el tacto con otra piel sino con la de su amado. El amor no admite dudas, no admite desconfianzas, no admite mentiras, y no me quiero ir por el lado sentimentalista de esto, pero esta es la fuente de todo, y a decir verdad, se me arruga el corazón y se me tuerce el cráneo de enterarme que una pareja en su auge de amor, finaliza a causa de cachos, qué porquería, cuanta desgracia que donde se supone hay sentimiento, haya también terceros, eso no le gusta al señor amor, ni al hongo, para nada.

La víctima se puede enterar de tres maneras: 1. El triple veces maldito e hijo de su mamá que le puso cachos, tiene al menos los cojones de admitir su crimen y se confiesa. 2. Algún individuo le fue con la información. 3. Se enteró por  sus medios, se lo pilló infraganti, con las manos en la masa haciendo galletitas con la otra. Y ciertamente, no hay manera que disminuya más el dolor que con otra, de las tres formas hiere y más allá de la tristeza, está la indignación, la decepción y el enojo. O piense usted que por más enamorado que esté, no le va a desear las 7 plagas del antiguo testamento a ese desalmado que ha jugado con su tiempo y su afecto? Claro, y aunque algunas personas perdonen, en su corazón siempre habitará el desasosiego, la zozobra y la duda, cosas que al final, van quitándole chispita a la relación, porque después de una traición se vuelve un tanto complicado recuperar las cosas tal cual estaban. Aunque ¡Bueno! Casos de casos, hay parejas que triunfan a pesar de eso, y no las comprendo, pero sí las admiro.

Luego de enterarse, lo obvio es que terminen y eso es lo que ocurre en la gran mayoría de casos, posterior, la sociedad se entera que fulanito de tal le metió cachos a panchita, que no sé quienes terminaron, que fue con la perra de aquella, que fue porque el tipo este se metió, en fin, miles de teorías surgen incluso de gente que ni conoces, pero pasa, y más si me lees de una ciudad pequeña como en la que crecí. Lo importante es no dar mucha información, reírse ante la adversidad, frente en alto a pesar de la humillación y ten mucha determinación, actitud de reconfortación y autorealización personal lejos, muy lejos de quienes quieran verte mal.   

Al carajo ellos, la corraleja en que sin aviso te metieron, el o la infeliz que lo hizo, el cómplice y cualquier especulación de la gente, todos pueden irse por donde llegaron que tú bien puedes echarlos y poner cerrojo de por vida.
Y ríanse que al destino le gusta es que se burlen de él.

Una enorme aclaración: no soy víctima de esto, pero quise poner un tanto de mi opinión aunque nadie me la haya pedido, este hongo ha sido llevadera de muchas tragedias pero de esta todavía no.



#honguisociológa.

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