Hoy hace un año. Estaba en otra ciudad, rodeadas de otras personas, en un trabajo muy diferente y con expectativas muy borrosas. Mi vida va tomando su curso -pensé-. Pero la vida juega a los dados, no sin antes saber qué resultado esperas tú. El futuro no es incierto, el futuro es el resultado de un conjunto de hechos y voluntades alrededor de una intención. Si bien existen sucesos inesperados, siguen siendo nuestras decisiones, las que definen el curso que estos tomarán. Hoy vivo en una realidad distante a la recién relatada y aunque aún anhelo cambios próximos, puedo sentirme satisfecha con lo que hago, con una rutina construida sobre la base de una decisión, sobre la firme voluntad de aventurarme a lo desconocido, por aprender. Ello no significa que tenga mi vida clara, y está bien, porque nadie debería tener la vida resuelta a los 20, ni sentirse mal por ello. El destino es travieso, pero siempre está atento a lo que quieres y por lo que trabajas; toda una vida, en retr...
Luego de una dosis inapropiada de shows norteamericanos en los que, por supuesto, la trama abordaba sus casuales formas de querer y desear, pensé: Cuan lejos estamos de ser liberales y desenfadados en lo que a relaciones filiales refiere. Pecaría en falacia generalizadora si lo afirmo, pero digamos que la mayoría de chicas y chicos en los veintitantos se proyecta felizmente casado, o al menos, con una pareja estable con quien compartir. Herencia de una larga trayectoria basada en la tradición y tranquilidad, is this a bad thing? Claro que no, de hecho, pertenezco al club, pero no deja de intrigarme cómo la globalización llegó a inferir en todos los aspectos de nuestras vidas, excepto, en la forma en que anhelamos nuestra vida amorosa. Lo que sí está mal: juzgar modos de vida por no comprender decisiones ajenas. Al final, si son nuestras decisiones el resultado de una interiorización consciente de nuestros anhelos, con seguridad estaremos satisfechos con las que tomemos, no lo ...