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Como si la comida llenara

Es cierto, la comida es un placer y comerla es todo un gusto. Sin embargo, del rico sentir de algo sabroso en el paladar a los neuróticos por la onda fit, hay un tipo de leche de diferencia (de vaca o de almendras). Y no lo tomen a mal, de veras que esa moda de ser Fit, es de las más productivas y saludables, y ojalá todos la acogiéramos así sea por moda. 

Sin embargo, el meollo del asunto, para mí, es el sentimiento de culpabilidad. Ese sí es humano y nos cae a todos por igual. Y hablo desde mi experiencia... Siempre he sido bastante delgada, ¡una fortuna! dirán muchos, y aún así, me juzgaba internamente porque mientras todas se 'rellenaban', mi cuerpo hizo pause y jamás reanudó. Pasan los años y parece que mi cuerpo escuchó mi alarido y casi que de maldad, me cambió las cartas de juego. Mi metabolismo cambió, y una masa extraña se estaba acumulando en mi abdomen bajo: estaba engordando. y no le quise dar importancia. Pero entonces ya los pantalones entraban con rabia y la rabia ahí la cogí yo. ¿Cómo era posible que me hiciera esa mala pasada y ahora todo lo que comía se notaba? Tenía que hacer algo. Pensé en el gimnasio, en dieta saludable, seguí muchas cuentas fit, pero sin lugar a dudas mi mayor muestra de sacrificio fue evadir las empanadas hawaianas todos los días después de clase de 6am. 

El gimnasio fracasó porque aunque soy una persona sumamente constante, tengo marcadas prioridades, y el cansancio de las noches y los deberes para el día siguiente me obstruyeron la idea.

Lo malo de todo esto es que si eres Fit, te das látigo por la añoranza, y si eres FAT, te das látigo por la culpa, y acabas destruido cuando no te gusta el reflejo que da el espejo. Mejor dicho, por donde sea hay inconformismo, desagrado y promesas.

Y no hay nada de malo en ello, en tanto no te evadas de placeres a tal punto de creer una idea subjetiva de belleza basada en una dieta de agua. Ni tampoco vivas una vida taaan placentera que se te llenen las arterias de colesterol. 

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