Ir al contenido principal

A MÍ.

Con un poco más de madurez emocional me escribo.

Adquiero el valor de secarme un poco y adentrarme en un teclado oscuro como yo, tanto escribir a los paisajes, a las chicas y a él que me olvidé de escribirme a mí, y a medida que dejo de escribir sobre lo que soy, voy perdiendo esencia literaria y ese es para mí, el peor de los males; Me gusta cuando mi delgada contextura cabe en una hoja un poco más blanca que yo, el matiz oscuro de las letras tal cual como mi cabello, que ahora un tanto desaliñado y sin arreglar, sigue siendo mío y de nadie más. Me agrada el corretear de mi vista por las líneas de este texto, parecen aves muy bien formadas armando vuelo con rumbos desconocidos, como yo, una chica de la nada que lo es todo, para mí y solo para mí, con eso basta.

Con cada sueño roto se alimentan otros cien más, mi sentido de la esperanza es parecido a un ser mitológico invencible que con cada intento de muerte se fortalece más, no importa que tanto desee matar ciertas ilusiones, ellas viven por sí mismas, y así, yo permanezco imterpérritamente feliz. Lloro con climas fríos, grito con los cálidos, siempre me cuelo en las filas y nunca salgo sin reloj, me obsesiono con los hongos y salto para no pisar las lineas de las calle, todavía cuento las hormigas y procura nunca matarlas, amo ver la lluvia y cualquier película que incluya drama y amor es perfecta para mí. Vaya que aún no he abandonado costumbres pasadas y vaya que he crecido en cuanto a cerrar ventanas confiere.

No quiero abandonar mi ente sensible ni mi carácter difícil, solo pido paciencia para mí misma y amor por lo que soy y lo que hago, hace varias noches ya que me decidí a olvidar amoríos para tener tiempo de vivir en las oscuridad, donde puedo ver con más claridad mis propias estrellas, cuya vista privilegiada me recuerde lo brillante que soy aunque el sol me intente opacar.

No prometo no volver a llorar, ni sentir el corazón arrugadito por uno que otro acontecer pero en mi vocablo ya no están los tal vez y me decidí a no robar flores ajenas sino a sembrar las propias, ya no quiero ni abono prestado, todo bajo mi cuenta, quiero tener la sonrisa más auténtica de todas, la actitud más entusiasta y contagiosa, quiero vestir según mi ánimo e ir caminando por la vida como quién la vive.

Quiero leer más, escribir más, ser quien quiero ser y no esperarlo más, porque este es mi día y mañana también, pasado igual y así... Cada amanecer propicio para mi reencuentro porque si hay alguien fascinante que aún no he podido descubrir soy YO.

Flores para mí♥.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cuándo?

“Vendrá el olvido, tus horas se llenaran de amigos nuevos. Despertarás envuelto en el color de otras mañanas, alguien dirá tu nombre diez, cien, mil veces y será distinto y será determinante. Las palabras que te dije las escucharás por fin, completas. Tu boca encontrará la forma de amoldarse y no extrañar. Incluso vestirás lo que era para mí, para cualquiera. Y sí, vendrán días mejores, sanarás de prisa y la felicidad te ha de alcanzar en cualquier sitio, pero días como los nuestros... ¿cuándo?”

Cerrar los ojos no hace invisibles los problemas.

Ante la triste posibilidad de que lo estuviste armando mucho tiempo se derrumbe a la primera brisa de marzo, se hace evidente no tu debilidad como persona sino la intransigencia de tu relación, porque más allá de corazones y obsequios, existen también valores intrínsecos que no se ve en redes sociales pero sí en el espíritu, y el hecho de llenar más expectativas superficiales que verdadera lealtad endurece la costumbre pero no el amor. Vale aclarar que muchas veces no porque una persona no sea capaz de alejarte de su vida quiere decir que te ama, puede ser que esté acostumbrado a ti, y ese es para mí el mayor de los crímenes, atentando no solo con tu honestidad propia gran hijo/a de perra, sino también jugar como un UNO eterno con la ilusión de alguien que puede de veras quererte, más que con fotografías perfectas y visitas furtivas. Cuando una historia de amor dura más de lo esperado, se acumulan a su vez más objetos por desechar y más recuerdos por querer olvidar, te tienes ...

¿Sentir con la cabeza? En defensa de la tristeza.

“La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos en uno mismo y en los demás, además saber “gestionarlos” en nuestra vida cotidiana, profesional y laboral”, Daniel Goleman (1995). No es una tarea muy difícil ponerle un nombre a lo que sentimos, -estoy triste, estoy enojado, estoy aburrido, estoy decpcionado, estoy alegre- pero asumir ello y confrontarlo, eso sí que es un problema, pues tendemos a pensar que nuestras emociones son incontrolables y dejamos que lo que aconteció y su efecto, nos llegue a manejar, perdemos la regulación de nuestros sentimientos y todo acaba en desastre, acabamos heridos, fracasados o insatisfechos, pues la profunda infelicidad que nos trajo el no poder decidir cautos ante lo que nos ocurría hizo que el entorno decidiese por nosotros y terminásemos en un lugar o en unas circunstancias que nunca quisimos. La clave de ser inteligentes emocionalmente es tildar nuestra emoción, asumirla, sacar provecho de ella, si es positiva y si...