En esta ocasión compartiré de forma abreviada el caminar de mi sublime amor, con sus luces y sombras.
Era una tarde como cualquier otra en la ciudad que crecí y él igual, un error comunicativo me llevó a verlo a pocos metros de mi hogar, pero estaba acompañado por viejas amistades mías y sinceramente, no me percaté de su existencia, para entonces yo mantenía una relación furtiva y sin futuro, cuyo daño pareció irreparable pero entonces ocurrió, las redes sociales fueron cómplices de nuestros recurrentes diálogos que en verdad, no revelaban adelanto de nada, sin embargo meses después se hicieron más frecuentes dichas conversaciones y sin aparente explicación y ningún porqué: sucedió, pidió mi mano y aunque con nerviosismo e inseguridad, resolví ofrecérsela junto con mi sonrisa.
Era justo lo que nunca busqué, exactamente lo que yo no me imaginé, solía tener actitudes que en el pasado habría de desaprobar pero en su cortante manera de tratar hallé una ternura escondida que luego surgió entre humarales de extrañeza, conocí una nueva faceta suya que me enamoró, al tiempo y tras llamadas nocturnas, en una noche como otra, confesamos sin mayor preámbulo nuestro secreto amor, dejamos al descubierto nuestros corazones con la fe de no ser ultrajado por el otro, indefensos mostramos lo bueno y lo malo de sí y más aún incrementó, todo viento en popa pese a discusiones sin deriva ni amenaza.
No puedo ocultar mi sinfín de problemas de manejo con la ira, mi temperamento y malos entendidos ocasionaron que en varias ocasiones yo pensara en definir con un adiós prematuro todo, pero no. Orgullo: si lees esto quiero que sepas que las actitudes que nos motivas a hacer están muy lejos de acercarnos a la felicidad y que si no vencemos esos apuros de dignidad disfrazados de idiotez nunca seremos capaces de revestirnos con valentía y luchar a capa y espada lo que queremos, así que fue justo eso lo que hicimos, matar al dragón de la duda y quedarnos con el premio mayor: nuestra felicidad juntos.
Surgió un problema mucho mayor, la mentira, la duda, la inseguridad, la desconfianza, personas externas, lograron su cometido: nos separaron.
Fue una pausa dolorosa.
Siempre presente en nuestras memorias.
Hoy puedo confirmar con absoluta certeza que tantas lágrimas formaron un mar del tamaño justo para atravesar ambos lejanos continentes, el tuyo y el mío.
Quisimos mirar otros horizontes, en nuestras mentes estaba la intención del olvido, adiós a todo y bienvenido sea nuevo andar. Olvido: tú también eres un incompetente deudor, por más que te deseé no apareciste y te lo agradezco, pero vaya sufrimiento el que nos ocasiona tu espera.
Parece que un error no es suficiente para acabar un mor tan fuerte pero sí lo debilita y de errores se acaba, porque por más que el fuego se multiplique también se es capaz de extinguir y es justo con desconfianzas que se termina un querer. Dudas: naturales en el hombre, fuente cruel de cuestionamientos, aunque suministras espíritu crítico y reflexivo eres también ocasionante de dolorosas conclusiones e inquebrantables decisiones.
Pero pasamos la parte oscura para iluminar radiante con el sol de la reconciliación, aún con cosas por esclarecer pero el fuerte deseo de continuar, aquí nos tienen, felices, juntos, con cientos de discusiones y conflictos, pero miles de motivos más para resolverlos.
AMOR: superación a todo, fuerza incesante que promulga felicidad.
Que entre las cenizas que soy, tú formaste fuego, te amo.
#honguidiario.
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