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Relaciones casuales, que de casual tienen poco.

Breve percepción del repulsivo deseo de fornicación sin compromiso posterior.

Si de vacilar hablamos, puedo catalogarme como una anciana retrógrada traída del siglo XVI porque experiencia sí que me falta y ganas también, no porque sea una reencarnación de ángel hecha hongo, por Dios no, sino porque creo que el mundo está subdividido según el tipo de gente que lo contiene y por ende, no podemos irrumpir con el orden social establecido, me explico: en el mundo hay putas, perras, normales, y putas jugando a santas, y cada una está en su habitual conducta, no puede ir una a entrometerce en el mundo de la otra así como así, por eso las putas con ínfulas de monjas son las más detestables, porque son y no son, se ofenden pero disparan, y eso así no.

El joven de hoy puede ser de tres distintas maneras: un fan empedernido del amor, como yo, un completo miserable sin sentimientos que parece más una roca que una persona, como ustedes, y los que vagan por el mundo sin definición concreta de lo que son pero ajá, ahí están, vivos (me permiten decir ajá porque no puedo con la nostalgia de la costa). Entonces, los jóvenes del primer tipo, queremos andar de novios, los del segundo tipo solo desean rumba, amigos, licor y sexo casual y los del tercer tipo, aman los videojuegos, pero este texto va dedicado a los pecadores compulsivos así que olvidemos el resto.

El deseo por besar o concluir en la cama con alguien sin tener que llamarla luego o amarrarse con etiquetas, proviene del mismísimo miedo a ser defraudados o lastimados, este tipo de personas pueden ser las más felices del planeta, pues despiertan cada mañana sin temor a ser decepcionados y son ellos quienes terminan decepcionando sin tener un ápice de sentimiento de culpa, por lo general poseen un autoestima muy elevada, lo que les trae seguridad en sí mismo y la proyectan, es así como logran atraer al sexo opuesto y hacer con este lo que le plazca.

Su hábitat natural se encuentra en cualquier recóndito lugar de este mundo y del otro, pero por lo general, su estrategia pro-vacile comienza en fiestas, reuniones sociales casuales o simplemente intercambio de mensajes por alguna red social, eso sí, no son ningunos bobos, siempre están un paso adelante que el resto, siempre tienen la última palabra y siempre se van sin avisar.

Hasta aquí todo bien, el mundo está lleno de ellos, es apenas natural que las personas prefieran un encuentro casual y divertido que andar aguantando reclamos ajenos, suena lógico preferir una noche de copas que un día de peleas, pero al fin, incluso las rocas, se parten en dos y es aquí donde algunas relaciones casuales, (exactamente 1 de cada 5 según estudio) terminan volviéndose formales, como de película, con todo su ajetreo y sentimientos, una belleza. Pero el resto se tiene que conformar con las migajas de una atracción física, porque eso es lo que prima hoy día y lo que está de moda, no querrás quedarte atrás, ¿cierto?

Ahora bien, el hecho de que no tenga experiencia en el tema no me hace mejor ni peor persona, por eso si a ti no te cae ni la gripa no te sientas mal, porque como dije, cada uno en su hábitat.

La verdad no soy quién juzgar, pero igual lo hago.

Si sueñan con el amor ideal está bien, si creen que son inmunes al amor está bien, al fin y al cabo, son nuestras vidas, y mientras tengamos metas claras y una personalidad definida el resto es cuento y qué más da.

#honguiopinión.



Comentarios

  1. Acabas de escribir sobre ti misma, sobre todo en el primer párrafo. Deja de creerte la santa y decir que no te haz comido con nadie porque todo el mundo ya lo sabe. te crees santa y que no vacilas con nadie pero si y eso tu muy bien lo sabes.no te engañes a ti misma

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  2. Un caluroso abrazo para ti y tu increíble imaginación.

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  3. Cuidado con hacer caso de comentarios estupidos de gente estúpida, me encanta tu manera de escribir sin importar que tema abarques

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