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Ni tan distintos.

A pesar de los pesares y las diferencias fisiológicas, psicológicas, emocionales, históricas, sociológicas y antropológicas, hombres y mujeres no somos TAN diferentes, o al menos, de eso quedé convencida tras la lectura de un libro fascinante que me ayudó a comprender tantas cosas obvias pero que en medio de la lógica se perdían por ese vicio tan de nosotras de querer ponerle un trasfondo a todo, porque en la realidad del asunto los hombres nunca te tratan de decir algo: ellos te lo dicen o no.

 Ellos no son complicados, sino obvios. Y no hay que hacerles un estudio sistemático de lo que quieren, ellos lo avisan y punto. Diferente a nosotras claro, que tenemos la manía de dar señales de humo esperando que decodifiquen el mensaje a la perfección y si nos preguntan ¿estás molesta? Nos molestamos el doble. Por eso nosotras decimos ''hay una araña en la pared'' A lo que él muy inocentemente responde ¿Y? En verdad queremos que la mate, pero no podemos esperar mucho de ellos, están mecanizados para la lógica y por eso hay más ingenieros varones porque les cuesta menos analizar lo tangible a analizar emociones,

Según Louann Brizendine, de la universidad de Yale ''Las mujeres tienen en el cerebro autopistas de 8 carriles para procesar emociones, mientras los hombres tienen un sendero de montaña''. Cuando los ves callados, con la mirada perdida, no están meditando sobre el futuro de ambos, están con la mente en blanco, pensando en nada. Así que ya sabes: si un hombre no te dice nada, no es que esté enfadado contigo, es que en verdad no tiene nada qué decirte, entonces, ¿por qué quieres que te hable? ¿Es realmente necesario pensar en voz alta todo el tiempo? Lo cierto es que su inhabilidad para argumentar sentimientos lo recompensan cargando cosas pesadas y haciendo el amor, para eso no hay nadie como ellos.

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