La línea que separa coqueteo y amabilidad es tan pero tan delgada que sus diferencias pueden pasar por inadvertidas, pero los efectos de interpretar una de ambas es tal, que puedes acabar por tonto o iluso.
Recientemente tuve una discusión sana con mi pareja y amigos al respecto del tema y me di cuenta que la diversidad de opiniones reina. En mi caso particular, no considero que ser agradecida o cordial, o risueña sea señal alguna de interés por otra persona, sin embargo esto lo digo desde mis sandalias talla 39, porque si miramos desde la perspectiva ajena fácilmente podríamos deducir, equivocada o acertadamente, que una chica o chico gusta de alguien porque le habla con gracia.
Creo que el criterio clave para diferenciarlo es determinar si el trato que sostiene con un individuo en específico es el mismo que sostiene con amistades o conocidos, siendo así, aquí no hay mayor cosa. Caso distinto, ver una persona sumamente amargada y reservada, contando a carcajadas anécdotas con alguien. No hablemos de likes recíprocos porque eso es tratado de otro día y me extiendo.
Así que, no demos por cierta una relación clandestina donde solo hubo empatía, ¿qué culpa tiene un buen conversador de tener qué decir?
Comentarios
Publicar un comentario