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Puertas cerradas.

Con un poco más de rumbo esta guerrera pone freno.

La depresión clínica, es una enfermedad grave y común que nos afecta física y mentalmente ennuestro modo de sentir y de pensar. La depresión nos puede provocar deseos de alejarnos de nuestra familia, amigos, colegio. Puede además causarnos ansiedad, pérdida del sueño, del apetito, y falta de interés o placer en realizar diferentes actividades. Lo cual apesta, porque es basura. La buena noticia es que podemos desecharla de una vez, sé que cuesta deshacerse de algunas memorias pero conservarlas solo estorba, y no, no es arrepentirnos de lo vivenciado, sino alejar la mala vibra que nos produce y no más que recordar lo positivo, que vaya con nosotros a donde quiera y nos recuerde el dulce de la miel y la felicidad que la vida nos regala de vez en cuando.

Todos y cada uno de los seres humanos que ves a diario, en la calle, en el colegio, y donde sea, han sido víctimas de la tristeza, sutil, silenciosa, con secuelas o sin, pero siempre presente, porque es innato al hombre saber que está destinado a llorar, pero no es para siempre ni es un estado estático, por lo que, en lo que viene o mientras la transcurrimos procuremos deshacernos de lo que no sirva, es hora de transformarnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Siempre tuve mis puertas, ventanas y demás, abiertas, al tanto de quién se le ofreciera entrar, indiferente de las intenciones con que lo hicieran, desconfiada pero a la larga cauta y permisiva, porque era prioridad causar un bien en mi entorno sin importar lo que habitara en mí y a raíz de ciertos sucesos dolorosos el ser logra ver entre lágrimas, más claro que nunca, porque al estar felices y satisfechos no queremos cambiar nada, aunque esté mal, así que la oportunidad de desmoronarse ante una ruptura o depresión es propicia para que mires de una vez qué se queda y qué se va, suena complicado pero créeme, es un esfuerzo que merece la pena y más.

Nunca ha sido tarea de cobardes el hecho de amar, y quienes se aventurar a hacerlo corren sin seguro de vida por una travesía con todas las de perder y aún así siguen, esa es la magia de amar, y a la vez su tortura.

Ninguna puerta pesa más que aquella que insiste en no cerrarse, pero eres tú a favor de ti, te vas contigo y sin más, con lo que queda después de, sin ataduras ni remordimientos, eso sácalo también, porque ahorita llega el jardín que sembraremos y debe crecer en las mejores condiciones, limpia tu interior, quiérete más, que nadie lo hará del modo exacto que deseas, lo hará mejor y para que así lo veas debes desempañar esos lentes pasados de moda, tan del mes anterior.

Saca ese vestido que te queda tan bien, los días son bellos y tú también, tanta lluvia en tu cielo te lo impide ver pero luego entenderás y encima de las nubes saltarás.

Al diablo con los arrepentimientos, eso es de idiotas y esa no es una opción que me atraiga de a mucho, bienvenidas sean las nuevas personas, que vengan y ayuden con la remodelación de este desastre de habitación, que ahorita anda húmeda y sobrecogida pero no importa, algunos daños son esenciales para la mejora. Las flores que dejaste morir siguen ahí, verlas deprime, a la basura se van, y con ella todo lo que te haga mal, no te aferres a ningún objeto que en el ayer fue especial pero hoy solo es motivo de panfarrerías, conserva lo que te recuerde cosas positivas, ninguna carta, ninguna foto, debe ser motivo de tristeza y sí es así que en la caneca se ve mejor.

Aquí nadie le tiene que demostrar nada a nadie, más que tus seguridades a ti misma, empaca lo que necesites, el viaje es largo y tedioso, a lo mejor necesites un diario, una botella de alcohol, un cigarro, un libro o un reproductor, lo que sea que escojas está bien, porque es tu medio y tú lo conduces.

En cuanto te vayas, aegúrate de pasar flores nuevas y estas no son personas nuevas, eso también importa un carajo, con girasoles más amarillos me refiero a hallar la belleza que habita en ti y aún no encuentras, es toda una odisea encontrarte contigo mismo y no hay mejor momento que este.

No intentes ocultar las lágrimas cuando solo te encuentres, tú sabes cuánto duele, cuantas veces has caído y cuantas veces te ha tocado levantarte solo, pero aprende a nadar, ¿vale? nuestras penas no definen quienes somos.

Y si hay quién nos acompañe y si no hay quién lo haga, es otro factor que omitir, que ignorar, que dejar atrás, porque quién paga el boleto eres tú y aunque sea más aburrido viajar solo, es más interesante así, son tus reglas y tu mundo por dominar.

De negro, de colores, con mariposas o cucarachas, según cómo te de la reverenda gana de ser, siempre conserva tu esencia por más percances que sucedan, porque los problemas te los da la vida y el toque lo adhieres tú, personaliza el dolor, marca territorio e ingenia una forma creativa de verte al espejo y luego de horas y horas de dolor, sacar la valentía de regalarte una sonrisa sincera y amena, que te enamore y te insista: de esta vamos a salir, lo sabes.

Ideas, emociones y cuerpo, de eso estamos formados y de eso nos hacemos cargo. Alimenta tu mente de modo que las ideas fluyan con versatilidad e interés, sufre y supera, de modo que tus emociones adquieran control de sí mismas y madures, experimenta cuanto puedas en el marco de lo que quieres de tal modo que todo te sorprenda pero que nada te aflija. No vaya a ser que los momentos sean más fuertes que tus principios, tú sabes lo que eres, lo que piensas y haces, actúa conforme a ello y punto.

Las gafas oscuras ocultan bien la hinchazón de ojos y el labial rojo inspira gozo, cómprate un par y no salgas de esta para meterte en una peor, date tu tiempo, no coquetees con el que primero se te atraviese, más que por reputación, por ti, por lo que pasas, aprende a ser feliz sin depender de alguien externo, aprende en tu interior y luego ve a impartir y sentir con absoluto conocimiento de lo que quieres.

Cada vez me acerco más a mi rumbo pero no lo quiero ni lo busco, yo amo a diario con la misma fuerza porque lo real no muere, pero nada me derrumba porque también me amo a mí, y eso es un regalo que no dejo ir.

Ciclos que se cierran, cohetes que no regresan y espacios por descubrir.... Contigo o sin ti.



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