El miedo se ha incrustado en mis huesos y no sé cómo sacarlo.
Se me pega en la piel como una lepra mandada por castigo divino y no hay cura que me lo exorcise.
Me domina napoleónicamente y no me es posible independizarme.
Y es que del miedo no se libera, ni se escapa, se le enfrenta y se le gana. En nuestro carácter mortal se nos es imposible a veces comprender tantas obras del destino que nos ponen en encrucijada y nos llevan incluso a darle la espalda a nuestros propios principios, porque una vez que tienes miedo, sientes vulnerabilidad hacia todo lo que te rodea y tu identidad, tu ser, se ve a la deriva como hoja caída que sigue el rumbo del viento.
El temor de perder a la persona que me dio la vida me hace querer odiar la mía.
El temor que la persona que quiera de repente ya no esté.
El miedo es inevitable, y por si escribir ayuda en algo, le tengo miedo al miedo, que venga y se lleve todo de mí, que me deje sin nada más que carencias y arrase con lo que soy o solía ser. Solo quiero ganarle y librar esta batalla de una vez, porque lo cierto es, que tengo miedo. ¿A qué le temes tú? ¿Ya lo enfrentaste?
Se me pega en la piel como una lepra mandada por castigo divino y no hay cura que me lo exorcise.
Me domina napoleónicamente y no me es posible independizarme.
Y es que del miedo no se libera, ni se escapa, se le enfrenta y se le gana. En nuestro carácter mortal se nos es imposible a veces comprender tantas obras del destino que nos ponen en encrucijada y nos llevan incluso a darle la espalda a nuestros propios principios, porque una vez que tienes miedo, sientes vulnerabilidad hacia todo lo que te rodea y tu identidad, tu ser, se ve a la deriva como hoja caída que sigue el rumbo del viento.
El temor de perder a la persona que me dio la vida me hace querer odiar la mía.
El temor que la persona que quiera de repente ya no esté.
El miedo es inevitable, y por si escribir ayuda en algo, le tengo miedo al miedo, que venga y se lleve todo de mí, que me deje sin nada más que carencias y arrase con lo que soy o solía ser. Solo quiero ganarle y librar esta batalla de una vez, porque lo cierto es, que tengo miedo. ¿A qué le temes tú? ¿Ya lo enfrentaste?
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