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El miedo a la libertad.


La humanidad está llena de preámbulos al contenido, se antepone lo que será a lo que es, genera más emoción el abreboca que la comida misma y por tanto, la juventud es mucho más plena y audaz que la adultez, pero nos pasamos horas enteras replicando lo increíble que será nuestro futuro, nuestra vida profesional, nuestro apartamento de solteros haciendo lo que se nos venga en gana, anhelamos prosperidad laboral y libertad sin límites, pero mientras se nos escapa lo que seguramente serán las mejores memorias de nuestro existir, la adolescencia con todos sus adoleceres es la imagen misma no del provenir sino de lo que es, no del qué vendrá sino de lo que hay.

Le tenemos pavor a los regímenes políticos, las dictaduras, las reglas estrictas en casa, las religiones puritanas, las leyes prohibitivas, pero nada de esto es tan imperativo como los límites que nos trazamos nosotros mismos al evitar cosas tan básicas que nos harían inmensamente feliz. 

Ejemplo: tememos dar una opinión en clase, por no quedar como sapos, cuando el charco es grande y cabemos todos. Tememos decir a diestra y siniestra cuando alguien nos vuelve locos porque UY NO, qué tal que se vaya a crecer los humos, no quiero quedar de idiota, así que suerte. Tememos decir no porque con los sí tengo más amigos. Tememos decir la verdad, porque la mentira mueve más, vende más, atrae más. Y así nos la pasamos, callando, evadiendo y ocultando quienes somos porque no perturbar el orden natural de las cosas, por llegar a ser quienes queremos ser como si lo que ya somos no fuese suficiente, como si tener cientos de amistades o tener un cargo súper wao nos fuera a hacer más dignos, como si ya no fueramos igual de valiosos para nuestros padres y para Dios.

¡Nos aterrorizamos con la libertad y nos encarcelamos en lo común! Hacemos lo que se supone que es normal para ser normales y no nos aventuramos a cometer locuras extravagantes que más tarde serán LAS historias de nuestras vidas, y con esto no quiero incitar a volarse de casa, sexo sin control o drogas por doquier, si eso crees de la libertad tienes un concepto muy patético y hippie que debe evolucionar. La libertad es el vuelo sin frenos del pensamiento y la premura de dudar de todo, creer en todo, creer en nada, abrir tus alas sin impedimentos y lanzarte al mundo para descubrir, eso es libertad, amar y ser amado sin medidas ni características, creer en un Dios de rosarios o de masacres en París, investigar lo que me gusta, desaforar lo que me disgusta y ser feliz, siendo libre.

Comentarios

  1. Si bien ser diferente tiene sus riesgos, tu eres la prueba de que dichos riesgos no se equiparan a todos los beneficios que eso trae. Muchas personas permiten que la sociedad les amolde su personalidad y su carácter, simplemente para 'encajar', perdiendo de esta manera su esencia, tu no eres asi, y eso es lo que más admiro de ti.

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  2. Es enormemente gratificante leer esto, ¡¡muchísimas gracias!!

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  3. Me encanta esta estrada, es una de mis favoritas lejos. Felicitaciones, Valeria, un abrazo.

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  4. Sensata gratitud para ti y tu lectura, abrazo.

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