Bendito Sócrates que nos enseñó, entre muchas cosas, a respetar la ley, a dudar, y sobretodo, a intentar hallar la verdad por sí mismo. Puede que no la verdad en común, pero nuestra verdad. ¿Tú sabes cuál es la tuya?
La biblia, el Corán, socráticos, y creería yo que casi todas las comunidades en la Historia han querido hallar su verdad, su razón de Ser, de existir. Probablemente hayan cosas más trascendentes en nuestros días que pensar en esto, como el último post de una Kardashian, pero valdría la pena preguntarnos si lo que tiene promesa de ser, ¿será?
A lo que voy, es a lo de siempre, tenemos todo el entusiasmo puesto en un proyecto, una persona o una situación, y evitamos pensar en lo que puede eventualmente ocurrir por miedo a que se nos caiga el teatro, por eso qué más da si nos tienen al escondido, con tal de que nos quieran, o qué más da hacer trampa si al fin y al cabo quiero pasar esa materia, o para qué ponernos a pensar en la muerte de quienes nos han criado, eso está lejos, es imposible. Y así nos la pasamos, no lo juzgo, es algo humano, sería esta la razón por la que escuché, que quien menos piensa más feliz vive, yo creería que sí, pero no por su evasión a la realidad, sino por su conforntación con el porvenir.
Ganarle la guerra a las preguntas existenciales que nos hacemos con frecuencia es más complicado que... (iba a hacer una metáfora política pero se me van enojados muchos), en fin, es complicado, y en respuesta buscamos distracciones varias, lo cual es perfecto, uno distraído siempre está feliz, una mente ocupada no le hace caso al corazón.
¿Se imaginan que nuestra verdad no esté ni cerca de ser encontrada y terminemos todos hallándola pocos segundos antes de morir? Y entonces, solo entonces, fueramos capaces de recordar si lo que hicimos en nuestros días fue acorde a lo que estábamos llamados a Ser.
Pero tranquilos, mientras, sigamos dejando en azul al debate interno y dándole larga a la serie de momento. ¡Namasté!

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