Queriéndote para mandarte a la mierda y para irte a buscar.
La feroz tormenta que no cesa, las sonrisas a medias y las conversaciones pendientes, las esperas eternas pero perseverantes, me llega la fatiga, con ella llega la energía, porque al mínimo cansancio, los impulsos no se detienen y como un motor que no para, siempre en mí florece la primavera que tras un cruel invierno, renace, ahora con más esplendor.
Lo mío es poesía, es sutil espera, un montón de rosas color pálido bañadas por el rocío, frescas por la mañana, secas a la puesta de sol pero siempre deslumbrantes de vida, aún con sus espinas, estas transmiten amor. Soy una rosa rebosante de amor, que se marchita, que se cansa. Pero que vuelve a nacer.
Te odio con un odio incontrolable, te maldigo a cada rato con la esperanza de hacerte sentir un poco mal, pero estás muy ocupado preparando el próximo jarrón de agua fresca para hacerme olvidar mi sequía y volver a asomar vida a este amor que no se apaga incluso en la peor llovizna de abril, cuando el amor entonces nació y parece no detenerse.
Y aquí estoy, deseando el mal para tus planes si no tienen que ver conmigo... Qué va, te amo tanto que te quiero feliz, aunque sea en los brazos de otra... Mojando otros jardínes.
Pero sigo aquí, amándote. Queriéndote odiar, y lograrlo. Por momentos.
''YO TE AMÉ Y TE SIGO AMANDO AUNQUE LAS RAZONES PARA ODIARTE FUERON MUCHAS.''
Comentarios
Publicar un comentario