Ir al contenido principal

Aquí estoy.

Queriéndote para mandarte a la mierda y para irte a buscar.

La feroz tormenta que no cesa, las sonrisas a medias y las conversaciones pendientes, las esperas eternas pero perseverantes, me llega la fatiga, con ella llega la energía, porque al mínimo cansancio, los impulsos no se detienen y como un motor que no para, siempre en mí florece la primavera que tras un cruel invierno, renace, ahora con más esplendor.

Lo mío es poesía, es sutil espera, un montón de rosas color pálido bañadas por el rocío, frescas por la mañana, secas a la puesta de sol pero siempre deslumbrantes de vida, aún con sus espinas, estas transmiten amor. Soy una rosa rebosante de amor, que se marchita, que se cansa. Pero que vuelve a nacer.

Te odio con un odio incontrolable, te maldigo a cada rato con la esperanza de hacerte sentir un poco mal, pero estás muy ocupado preparando el próximo jarrón de agua fresca para hacerme olvidar mi sequía y volver a asomar vida a este amor que no se apaga incluso en la peor llovizna de abril, cuando el amor entonces nació y parece no detenerse.

Y aquí estoy, deseando el mal para tus planes si no tienen que ver conmigo... Qué va, te amo tanto que te quiero feliz, aunque sea en los brazos de otra... Mojando otros jardínes.

Pero sigo aquí, amándote. Queriéndote odiar, y lograrlo. Por momentos. 

''YO TE AMÉ Y TE SIGO AMANDO AUNQUE LAS RAZONES PARA ODIARTE FUERON MUCHAS.''

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cuándo?

“Vendrá el olvido, tus horas se llenaran de amigos nuevos. Despertarás envuelto en el color de otras mañanas, alguien dirá tu nombre diez, cien, mil veces y será distinto y será determinante. Las palabras que te dije las escucharás por fin, completas. Tu boca encontrará la forma de amoldarse y no extrañar. Incluso vestirás lo que era para mí, para cualquiera. Y sí, vendrán días mejores, sanarás de prisa y la felicidad te ha de alcanzar en cualquier sitio, pero días como los nuestros... ¿cuándo?”

Cerrar los ojos no hace invisibles los problemas.

Ante la triste posibilidad de que lo estuviste armando mucho tiempo se derrumbe a la primera brisa de marzo, se hace evidente no tu debilidad como persona sino la intransigencia de tu relación, porque más allá de corazones y obsequios, existen también valores intrínsecos que no se ve en redes sociales pero sí en el espíritu, y el hecho de llenar más expectativas superficiales que verdadera lealtad endurece la costumbre pero no el amor. Vale aclarar que muchas veces no porque una persona no sea capaz de alejarte de su vida quiere decir que te ama, puede ser que esté acostumbrado a ti, y ese es para mí el mayor de los crímenes, atentando no solo con tu honestidad propia gran hijo/a de perra, sino también jugar como un UNO eterno con la ilusión de alguien que puede de veras quererte, más que con fotografías perfectas y visitas furtivas. Cuando una historia de amor dura más de lo esperado, se acumulan a su vez más objetos por desechar y más recuerdos por querer olvidar, te tienes ...

¿Sentir con la cabeza? En defensa de la tristeza.

“La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos en uno mismo y en los demás, además saber “gestionarlos” en nuestra vida cotidiana, profesional y laboral”, Daniel Goleman (1995). No es una tarea muy difícil ponerle un nombre a lo que sentimos, -estoy triste, estoy enojado, estoy aburrido, estoy decpcionado, estoy alegre- pero asumir ello y confrontarlo, eso sí que es un problema, pues tendemos a pensar que nuestras emociones son incontrolables y dejamos que lo que aconteció y su efecto, nos llegue a manejar, perdemos la regulación de nuestros sentimientos y todo acaba en desastre, acabamos heridos, fracasados o insatisfechos, pues la profunda infelicidad que nos trajo el no poder decidir cautos ante lo que nos ocurría hizo que el entorno decidiese por nosotros y terminásemos en un lugar o en unas circunstancias que nunca quisimos. La clave de ser inteligentes emocionalmente es tildar nuestra emoción, asumirla, sacar provecho de ella, si es positiva y si...