Cuando la hoja seca de un árbol cae, describe un rumbo lento pero cuyo fin es el suelo, ser pisoteada, surcar por los aires para luego desfallecer. Mi vida.
Fue un gran día, conocí personas realmente interesantes, recibí atenciones que no te imaginas, un par de manos intentaron sujetar las mías fortuitamente y yo, igual de inesperado, me marché, así no más, como quién afanadamente se devuelve para recoger algo que olvidó. Sucede que a mi nada se me había quedado. Corrigo, se me ha quedado todo pero no en casa.
¿Crees solucionar una duda hallándole respuesta forzosa en las despedidas?, ¿aludes la posibilidad del olvido solo porque así tu absurda razón decidió? No seas patético, carajo, me he enamorado de ti, por encima del tiempo, del espacio y de toda esa porquería que ahora llena tu cabeza y tú ahí, dejando que estorbe, prefieres llevar a la basura nuestras historias que a esa basura desechable que llamas pasado.
Ni el apoyo, ni la escucha, ni la pasión recreada por nuestras premuras serán reemplazadas por cualquier aventurita de mala muerte que se te dé por tener, los vacíos ahuecan mi, tu, nuestros corazones, porque sé, que más allá de tu repentina determinación se encuentra sofocado el tipo del que me enamoré, el tipo que se enamoró de mí, y que ahora ocultas con desintereses ridículos, que parecen tener sentido para ti.
A la larga querido cómplice, vas a derramar una lágrima y entonces deberás preguntarte si la amarga lágrima vale por una decisión con carencia de sentimiento.
Anda, ¿ya te lo preguntaste? Las noches, las mañanas, los malditos días que pasan mientras tú y yo, no pasamos, no valen nada si lo comparamos con nuestras aventuras y desventuras.
Sé que te pasará por la cabeza este romanticismo de adolescente, lo sé porque te conozco, del mismo modo que tú a mí. No creo una pinche tontería que necesito a otro para olvidar, no me complace decir que merezco algo mejor, me vale dos toneladas de basura lo que mi despecho pronuncie, por que lo que necesito eres tú, lo que merezco eres tú y la basura pues, no hay espacio para ella si estás tú.
Cuando recuerdes todo este nudo y logre ponerte a pensar solo recuerda que... También te echo de menos, amor.
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