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Sigo viva.

Una carta sin postal ni aparente intención.

Soy yo de nuevo llamando a una puerta sin cerradura, gritando sin parar en lugar donde nadie me puede escuchar y basta de dramas, soy solo una chica con 16 años y ansiedad, con un corazonsote más grande que sí misma, y que duda de si escribió bien ''corazonsote'' en todo caso, disculpen. Soy una obsesiva del control, y a la vez tan despreocupada de la perfección, siempre detallando la escritura de las letras y pasando por alto el color que repasa el contorno, con un sinfín de sueños y solo 2 piernas para sostenerse en la tierra, y creo, que la mejor forma de describirme ahora es, una oruga con alas de mariposa, alerta, enojada, llena de amor y odio, de bajas y altas, de cientos de incoherencias por hacer tangibles, quiero crecer, quiero volar, quiero escapar del capullo imaginario que el contexto limita.

Tengo amor que me suda y vomito, tengo grasa que me falta e intento ganar, tengo mil complejos y mil más seguridades, harta de las noticias tristes, a la expectativa de escuchar a otros, es una de las cosas más bonitas que alguien me puede regalar: una historia, su historia; me place mucho que las compartan conmigo.

A decir verdad quiero dirigir mi subdesarrollado país, quiero salvar vidas, en clínicas y libros, me veo en la desesperada necesidad de besar al amor de mi vida y recordar por qué soporto el tiempo que no estamos juntos.

Quiero pelear con mi madre, porque es la mejor forma de recordar que está viva, quiero subirme en los hombros de mi papá y recordar por qué él es el rey y el resto príncipes o sapitos, deseo verte a los ojos y macharte la nariz de helado o al contrario, que es lo que siempre termina ocurriendo.

Quiero respirar nuevos aires y sentirme viva, plena.

Voy en busca de aventura y termino en el colegio y mi habitación, analizando lo que pasa y lo que no, y creo que esa es mi mayor aventura, porque de lo que imagino salen mis escritos aún no publicados, y ellos agilizan la sangre en mis venas, gracias a lo que veo, escucho y siento, soy quién soy y lo que escribo, así que gracias a los que me atrapan en su capullo colectivo. A veces se puede hallar aventura en lo más monótono y aburrido, en nuestras propias y sensatas vidas.

Solo paso a decir, que me hieren algunas ausencias, que lloro a diario sin excepción, que me río fuerte y que creo en la posibilidad de que todos y cada uno de los sueños bien intencionados ocurrirán...

Un besote.

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