Ir al contenido principal

Tributo.

Al desastre que un día dejó ruido en el silencio y desde entonces nadie le puede callar.

Como error o casualidad ingrata
Un día los dedos decidieron escribir
A la encarnación de Satán
En una chica de 16 infeliz.

Pero que tras un oscuro antifaz
Se esconde un sorbo de dulzura
Agriado por la cruel vida
Y todas sus desventuras.

Mar de miedos y coraje
Inconfomidad y revolución
A un sentir infernal de maldad
Cúmulo de amor en el corazón.

Sonrisa afable y despampanante
Fotografías perfectas y demás
De un demonio sucio y peculiar
De una chica aprendiendo a amar.

Sinfín de errores y heridas
Algunas sin cicatrizar
En ella siguen vivas
Matándola cada día más.

Pero siempre con rebeldía
Como estrella fugaz
Con humor oscuro pero brillante
Siempre en la calle la verán.

Mas en su interior,
Que he podido conocer
Hay un manantial 
De turbia paz

A ella gracias
Por alimentar mi corazón
De sucia realidad
De depresión y tranquilidad.

Ella hace parte de mis letras
Porque aún cuando quise renunciar 
Por temor a más daño causar
A escribir, a amar.

Pero su negro y amortiguado
Deseo por leer quizá
Alguien que encarara lo que ella sentía
No me dejo renunciar.

Como ella hay miles más
De eso estoy segura
Machadas por sangre fría
Envueltas en sensata ternura.

Pero el resto no son mis amigas
Y ella sí lo es
Conoce mucho de mí,
Que ni yo creía conocer.

Ahora basta de eufemismos,
Pasemos a la realidad
Es la reencarnación del mal
Un ángel que no se cansa de amar.

Amor que duele y no cesa,
Que permanece y no muere
Que aún lejos y distante
Cada segundo hiere.

Víctima de la vida y sus caprichos,
Alas cortadas sin piedad
Cabello de tinte cambia,
Ojos llorando el mismo mar.

Al ojo de Vaca entenebrecida
Fulgor de aventuras inolvidables
Regalo de la vida arrebatado
Castigo de fuego andante.



A ti, Virgi. Gracias.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Cuándo?

“Vendrá el olvido, tus horas se llenaran de amigos nuevos. Despertarás envuelto en el color de otras mañanas, alguien dirá tu nombre diez, cien, mil veces y será distinto y será determinante. Las palabras que te dije las escucharás por fin, completas. Tu boca encontrará la forma de amoldarse y no extrañar. Incluso vestirás lo que era para mí, para cualquiera. Y sí, vendrán días mejores, sanarás de prisa y la felicidad te ha de alcanzar en cualquier sitio, pero días como los nuestros... ¿cuándo?”

Cerrar los ojos no hace invisibles los problemas.

Ante la triste posibilidad de que lo estuviste armando mucho tiempo se derrumbe a la primera brisa de marzo, se hace evidente no tu debilidad como persona sino la intransigencia de tu relación, porque más allá de corazones y obsequios, existen también valores intrínsecos que no se ve en redes sociales pero sí en el espíritu, y el hecho de llenar más expectativas superficiales que verdadera lealtad endurece la costumbre pero no el amor. Vale aclarar que muchas veces no porque una persona no sea capaz de alejarte de su vida quiere decir que te ama, puede ser que esté acostumbrado a ti, y ese es para mí el mayor de los crímenes, atentando no solo con tu honestidad propia gran hijo/a de perra, sino también jugar como un UNO eterno con la ilusión de alguien que puede de veras quererte, más que con fotografías perfectas y visitas furtivas. Cuando una historia de amor dura más de lo esperado, se acumulan a su vez más objetos por desechar y más recuerdos por querer olvidar, te tienes ...

¿Sentir con la cabeza? En defensa de la tristeza.

“La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos en uno mismo y en los demás, además saber “gestionarlos” en nuestra vida cotidiana, profesional y laboral”, Daniel Goleman (1995). No es una tarea muy difícil ponerle un nombre a lo que sentimos, -estoy triste, estoy enojado, estoy aburrido, estoy decpcionado, estoy alegre- pero asumir ello y confrontarlo, eso sí que es un problema, pues tendemos a pensar que nuestras emociones son incontrolables y dejamos que lo que aconteció y su efecto, nos llegue a manejar, perdemos la regulación de nuestros sentimientos y todo acaba en desastre, acabamos heridos, fracasados o insatisfechos, pues la profunda infelicidad que nos trajo el no poder decidir cautos ante lo que nos ocurría hizo que el entorno decidiese por nosotros y terminásemos en un lugar o en unas circunstancias que nunca quisimos. La clave de ser inteligentes emocionalmente es tildar nuestra emoción, asumirla, sacar provecho de ella, si es positiva y si...