Los personajes de esta historia son reales. En la imaginación de su autora.
Como por arte de cualquier cosa menos de magia, dos disparejos e inadaptados humanos de sexos opuestos se conocieron, así sin más, tras una reunión común en una ciudad común, rodeada de gente común. Lo extraordinario de esta historia es que se demostraban todo menos amor y a mi parecer, es lo más bello y peculiar. ¿Cómo puede amarse con locura sin sacarlo a flor de piel? Vaya que es cosa de pasmarse.
Él era un chico rebelde, dueño de todo, dueño de nada, adicto a la mirada de ella y a uno que otro polvillo nacional, sin horizonte alguno, era esclavo de sí mismo, su futuro le pertenecía y era solo lo que importaba.
Ella, una chica de aventuras imaginarias, de ideas rudimentarias, de gustos grises y corazón negro, pero grande. Algo que seguro tenían en común era la fortaleza de su carácter y lo duro de su ser, la majestuosidad con que insultaban y la clase con que fumaban, del resto... Que me lleve el diablo, no tenían más nada en qué parecerse, salvo el lazo imaginario de amor que ni ellos mismos sabían que estaban construyendo tras citas furtivas.
A espaldas de todos, incluso del mismísimo Dios, iban y vivían las mieles de su romance, con un poco de licor por aquí, cigarros usados tirados por allá y condones por doquier. Sí, algo negligente quizá, para quienes ven el amor solo con anteojos de diseñador, pero lo cierto es, que a pesar de sus discusiones sin fin, despedidas ''eternas'' y quién sabe qué otras obscenidades más, dentro, muy inmerso en el alma de ella, florecía una flor tan oscura como ella llamada amor, que era regada a diario por las proposiciones indecentes del chico que en lo más mínimo le expresaba romanticismo sutil del medioveo, no, lo suyo era la explosión y justo así fue como surgían de sí las sonrisas, nada de poemas para el olvido, todo era solucionado en una cama testigo de sus viajes sin regreso al placer.
Pero sus mundos eran distintos, y al ponerse sus ropas no lo podían olvidar. El padre de ella descubrió todo, como balde de agua fría descubrió que la hija que crió era compañera criminal de un vago elemental, la historia pasó a extremos, amenazas de muerte de por medio pero habráse visto llanto más sincero que el de ella, y vacío existencial en la vida de él.
Los días fueron pasando, como siempre, sin mayores contratiempos, salvo que sus vidas ya no eran iguales, superficialmente en él podrían haber visto en sus ojos la misma energía jovial de siempre, pero más allá del brillo existía la penumbra ocasionada por la ausencia de ella. Se sentía un completo idiota por dejar que el miedo se pegase a su piel, pero era más que desear, era su vida la que ponía en juego si se atrevía a volverle a hablar. Lo mismo ocurría con ella, ganas se derramaron en toda la habitación cada noche por el insensato deseo de llamarle, pero era como firmar su pacto con el diablo. Pero hasta eso eran capaces de hacer, por una noche furtiva más, entre sábanas, drogas y amor, su amor.
Ahora viven, es verdad, ninguna persona parece ilesa, una que otra aventurilla de mala muerte ha acontecido en la vida ellos pero sus corazones se quebrantan más con cada hora que pasa, aunque pongan el pecho más alto, yo vislumbro en cada uno una añorancia increíble que solo dos enamorados comprenden, yo vivo esto agarrada de la mano de un caballero, ellos lo hacían con movimientos enloquecedores juntando sus caderas de un lado a otro, ¡qué más da! Es amor, y así continúa esta historia. Porque ninguna historia de amor acaba hasta que ambos se olviden, y ya saben lo difícil que es.
AMEN CON PROTECCIÓN, besos y estrellas.
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