Esta es una historia ajena a mí pero que de modo especial toca las sensibles fibras de mi ser, por eso le escribo, a la chica, al suceso y al polvo en mi repisa.
A la deriva de un futuro acechante, ella se dispuso a pensar en su academia próximo, la escuela llegaría a su fin y con ella el ciclo de su vida en esa ciudad, pero ella quería más, necesitaba más, buscó alternativas de huida, y así fue, pero aún nada era concreto y la duda seguía reinando, como quién no avisa para llegar así se entrometió un sujeto en la vida de ella, nada comprometedor, una fiesta y un tanto de alcohol, besos furtivos y baile sin control, y amaneció.
Con el sol se asomaba una promesa, él le aseguraba el espacio sideral y lo que hubiese en él, ella dio un sí compasivo, efusivo, sin ilusión de nada pues estaba consciente de que pronto alistaría las maletas y todo pasaría al olvido. Pero aquí es la parte en la que la vida misma se encarga de sorprendernos, el amor parece escribir un guión en esta sutil historia, pero así de breve y cruel. La entrega total de ella hacia él fue entera y promisoria, esclava de sus besos y pasiones, acabó por comprometerse incluso más que él, un chico de las calles sin dueño ni aparente corazón pero había sabido ganarse su corazón.
Ella enamorada, sin dudarlo ni dos ni una ni ninguna vez le dio su ferviente cuerpo revestido de amor puro y real, que él sin aparente remordimiento aprovechó y ultrajó, fue poseedor de la jovial silueta de su exterior e interior, tocó en cuestión de segundos su intimidad y el fuego ardiente del momento quemó cualquier escrúpulo, fue una noche inolvidable para ella, pero no por los mejores motivos...
Pasado un breve tiempo el mundo pareció dar un giro repentino otra vez y quién quiso en un principio no enamorarse y alejarse al poco tiempo terminó siendo la herida por el inexplicable comportamiento de él: simplemente se fue, así nomás, sin persistente argumento, sin batir la mano en forma de adiós, solo desapareció de por doquier menos de la memoria de ella y su dolor retumbante, uno que acaba de comenzar y parecía no terminar, y así fue, cómo las chicas entregan todo lo que tienen y lo que no y lo tiran al vacío esperando que se lo devuelvan, es irónico pensar que las camas que nos dieron aparente felicidad un día, sean hoy motivo de llanto y arrepentimiento.
Pero todo está escrito, para bien y para mal y es una razón más para pensar si nuestras acciones son movidas por el deseo latente de dar gusto a alguien que simplemente no lo vale o si están en pro a nuestro crecimiento integral como seres humanos, una vez sepamos diferenciar y actuar conforme a ello, podremos evitarnos varios litros de lágrimas y demás manifiestos de tristeza.
Estas palabras fueron escritas más rápidas que la velocidad misma con que vuelan las flechas de cupido pero fue posterior a un largo lapso de horas en que mis recuerdos hicieron estancia un rato y me impideron escribir pero aquí está y es una historia que se repite muchas veces y que en mi humilde labor de bloggera he querido señalar.
Es una pena que hayan más corazones femeninos adolescentes para tan pocos hospitales en un mundo movido por el afán y el odio.
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