En el mundo existen dos tipos de mujeres: las que anhelan un novio con carro y las que anhelan por su cuenta adquirir uno. El mundo necesita más de las segundas. El mundo está lleno de las primeras.
Si bien la imagen que vende la publicidad a diario es el ideal físico de mujer, no es su entera culpa que prime la superficialidad, porque, la verdad es que el mundo exterior en sí es imposible de cambiar pero la mentalidad desde su precioso brote manantial de feminidad sí es posible de pulir y embellecer con las cosas buenas que podemos crear y pensar y no en entera y exclusiva preocupación por gustar en apariencia a los demás.
Ya sé, es difícil, yo también soy mujer y el deseo irracional por vernos bien es sujeto a nuestra naturaleza pero a lo que voy es, si ¿queremos vernos lindas por satisfacernos a nosotras mismas o al tipo aquel por el que se nos mojan los pantys?, no está mal querer atraerle, es apenas normal, pero ¿en qué juicio te basas para que te guste y creas que solo vistiéndote de forma provocativa podrías llamar su atención?, la verdad es que si es el típico hombre que lo que no le dieron en neuronas se lo dieron en testosterona, es perfecto para la barbie frustrada, pero tú mujer, valiosa en todas sus dimensiones, no necesita mirar la billetera del susodicho ni su suscripción al gym, no digo que esté mal, porque todo va en gustos, digo que debe ser apenas un punto superfluo de relleno entre los que sí son importantes, como la caballerosidad, la educación, el trato que te da, que te mereces.
Ahora bien, teniendo al prospecto, ¿Qué hay de ti?, ¿Quieres ser una fábrica andante de hijos que va por el mundo engendrando criaturas al azar sin son ni tán, o una mamá llena de éxitos? Por supuesto no es fácil llenarse la vida de logros en un mundo tan machista y en algunas regiones como la mía, retrógrada, pero mejor, entre más duro el camino más glorioso el triunfo y si bien quieres ser pilota, científica, ingeniera,
policía, periodista, médica, abogada, arquitecta, administradora o presidenta como yo, no puedes nublar tu cielo esperanzador pensando que es algo promiscuo a tus ovarios, al carajo los estereotipos, nosotras creamos una nueva etiqueta y se llama: podemos.
Muy interesante y buen ejemplo para aquellas mujeres que no ven a un buen sino un cajero automático. Te felicito por tu percepción separada del estereotipo, eso vale más que un par de siliconas.
ResponderEliminarMuchas gracias por tu valioso comentario, Daniel.
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