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De sabanas y montañas, colores y lluvias.

De los trayectos en auto se puede apreciar mucho más que ruedas y vías. Está el factor entorno, escurridizo entre las ventanas y lentes de sol.

¿Quién dice que un atardecer no puede generar en ti la misma sensación de tu canción favorita resonando en tus oídos? En los soles del amanecer encuentro oportunidad, nubes pícaras buscando un lugar en el tablero azul y todo un día que espera y es velado por tal paisaje. Las noches, muy negras, muy espesas, muy tardes, son testigos de lo que en día se esconde; y las estrellas como puntitos sin una meta clara en la vida, puntuales cada noche acompañan a ladrones de cosas y ladrones de besos.

Ni hablar de los atardeceres. La poesía en su esplendor. El lienzo puro y majestualmente plasmado con tonos azulejos, rosas y naranjas, hacen de un final: un comienzo. Precioso cada tarde entre balcones y ventanas, una que otra ave paseando por ahí y más de un lente fotográfico esperando para capturarlo. Más fotogénico que cualquier modelo son los soles a las 6 pm en abril.

Los planos suelos de las sabanas, con vaquitas merodeando césped y respirando tranquilidad, nos traen un aire puro de quietud y sereno ambiente, con cielos azulízimos, que se roban el color al espacio y lo dejan oscuro. Y las nubes regordetas de tanto masticar picos de árboles ancestros, cuya altura parece alcanzar el sol y lo terminan alcanzando nuestros pies.

Las montañas, tan juntas y grandes, como manada de gigantes inofensivas formando cordilleras inmensas que dejan en silencio todo a su paso y a uno no le queda otra que admirarlas, temer su altura y abrazar su niebla, densa y pesada, blanca inmaculada.

De tanto ver la lluvia me enamoro de las gotas, y es todo un placer pensar en medio de días lluviosos y grises, bonitos y tristes.

Lo que resta decir es que veo un poema hasta en las ramas y que no pasen tan desapercibido los paisajes que las fechas del calendario les dan y que a veces ni cuenta nos fijamos. De la admiración por la naturaleza, surge el afecto hacia los animales y por ende nuestro perfeccionamiento como seres humanos.

Garras y abrazos, yo.

Comentarios

  1. Qué te fumaste? Temo que te has enamorado de una gota que poco tiene de lluvia, la costumbre es amor momentaneo, quizá contente el corazón pero nunca lo va a hurtar, la forma más valida para evitar un robo es prevenirse y si se precisa correr, lo hacemos como leones asustados.

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  2. Y tú, quién eres para enunciar tal afirmación?

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