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De mariposas en el estómago, cucarachas y otros.

En la flor de la juventud pueden germinar indistintos sentimientos de ilusión, emoción y entusiasmo, es apenas normal ver a una jovencita renacer como flor del campo cubierta del rocío de ternura que se supone, debe caracterizar a una mujer. Claro está, otras somos cucarachas sin gracia que vamos por ahí sin ton ni son pero con mucha esencia. 

En este jardín de mujeres, de todo hay y de todo se encuentra, para las más rosas existe el riesgo de caer en un arcoiris sin fin de ilusiones persuasivas a lo ideal, que escriben por sí mismas un guión en el que los protagonistas, que son ellas y su chico amado, recrean una historia sacada de la mente de Walt Disney y digna de poner como atracción en algún parque infantil para niñas. En esta película ficticia e idealizada por las mentes de las chicas tiernas, lo que vale son los detalles lindos, el transcurrir de una historia en que el chico se comporta como un completo príncipe y los pajaritos cantan bajo el sereno tranquilo de ¡un amor precioso! 

Yo definitivamente no podría decir con certeza que pertenezco a este bonito club, y no está mal, a decir verdad, son ellas quienes manifiestan a su esplendor la naturaleza femenina, lo importante es que en este ferrocarril color rosa pastel no se pasen las señales de tránsito de PARE, CONDUZCA CON CUIDADO, PELIGRO EN LA VÍA, NO SE ADELANTE, RELAJE EL PONY, que tiempo es lo que hay y si no, se inventa, pero siempre con cautela, que su mundo de princesas transcurra sin pormenores en sus mentes lúcidas pero que no salgan tan sensatamente a la luz con el riesgo de espantar el caballo de este príncipe, que azul se pondrá si ve que eres una loca desquiciada y empeliculada.

Las que cuando se enamoran no les dan mariposas en el estómago sino como parásitos, o lombrices, traten de comprarse una caja de magicolor, que no todo sea gris en nuestras vidas, que mezclemos sutilmente nuestra naturaleza sobria y astuta con algo de picardía y dulzura, esa combinación confunde y trama a más de uno. Intentémoslo.

Y con este análisis comparativo entre chicas dulces y agrias, me resta por decir que todas son frutas igual de deliciosas y suculentas, solo que d distinto sabor.



Para ti, chica pink, Livi...
De mí, chica hongo, Valeria

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