Al blanco puro de las nubes, al azul profundo del mar, al agujero negro que es tu corazón, al rojo carmesí de mi amar.
En la turbulencia de mi vida me he encontrado en un laberinto sin salida, del cual escaparé así tenga que tumbar algunas puertas o paredes, que yo misma me he puesto en mi afán de convertirme en la idónea para ti, en lloverme cuanto pueda con la esperanza que tu sol salga, descuidando mi vida por hacer feliz la tuya, dándole la espalda a mis principios por desear con premura dormir en tu espalda, sentirte, soñarte, vivirte... Mientras le grito al mundo cuanto me diluyes, tú no te molestas en dejar una parte de tu absurda vida por mí, no quiero cambiarte, quiero mejorarte, quiero mandar al mismísimo infierno tanta duda y tanto drama, quiero letras en desorden narrando nuestro amor, no me interesa proyectar un futuro contigo, quiero conjugarte en mi presente, pero que tú me incluyas en tu realidad, que te divorcies de tus vicios y adquieras uno nuevo, que te dejes de follar cualquier cama sucia y vengas a follarte mis miedos, que te vistas de versatilidad y agonía existencial por verme como yo a ti, que te desnudes de cualquier artífice de doctrina callejera y nuestro amor sea tu religión, que renuncies a tu mundo blanco y negro y te adentres en mi gris, al diablo los colores y el mundo en forma de corazón, yo quiero uno con el contorno de tus ojos y el marchito de tu piel, que anhelo con desespero pero no pienso tocar hasta que el delirio de tus dedos deje de dominarte y el instinto ciego muera para dar a luz madurez, no soy la misma de ayer, mis decisiones lo confirman, mi valentía sesgada en el olvido puede dar fe de cuan fuerte soy, y aunque me derrumbe ante tu presencia, me integro una vez más para decirte adiós, no puedo respirar tus aires sucios, me enferman.
Tu ausencia duele, pero tu indecisión mata, por eso me libro hoy de mis heridas, las sano y me escapo de tus manos, lejos de tu alcance, a un lugar lejano donde solo podrás llegar librándote de tus injurias, de tus miserables cigarros pasados de ayer, tan difícil se te es entender que mientras una hierba te consume a mí me consumes tú, que en el cielo de los amores tú eres mi nube gris predilecta, de donde llueve deseo, jovialidad y aventura, pero te estás desintegrando, y no me gustan tus partes sueltas, te quiero entero, sano y feliz, a mi lado, encima, o abajo, pero conmigo.
Las lágrimas son la tinta con la que escribo, la promesa del mañana es el motor, mis manos las autoras y tú mi gran amor, pero este es un adíós.
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ResponderEliminarY releerlo muchísimas veces hasta que se le tatúe sin querer.
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