Como mujer puedo asegurar la difícil tarea que es despertarse como mujer e irse a la cama como una también, es más que una naturaleza, es un reto, y a diario lo cumplimos con gracia y estilo, sobre todo mucho estilo; pero como hongo las admiro, las aplaudo y las requeteadoro por la eternidad, esto es para nosotras.
El estigma asegura que la mayoría por no decir todos los hombres al enterarse del embarazo de su pareja añoran un hijo varón, pero termina siendo la mayoría mujeres por simple fenómeno demográfico y gracia de Dios, o lo que sea pero nacemos, y sin querer y con toda la intención acabamos enamorando rotundamente a nuestro papá, como si fuésemos la estrella no anhelada pero tan necesitada para iluminar sus vidas, entonces aquí va mi primera descripción de mujer: luz. Somos luz penetrante y fulgurosa que hacemos brillar cada vida a la que llegamos con seguridad. Y si hoy tu padre no está contigo o no compartes con él, no dejas de ser estrellita, lo sigues siendo y más brillante aún, eres valiente.
Pasan los años y con ellos crece nuestra cabellera rizada lasia o un tanto de ambas; rubias, pelinegras, pelirrojas, o una mezcla inexplicable, es precioso nuestro cabello tal como se nos fue dado porque nos hace tan, tan, tan, nosotras cámbialo para sentirte bien pero no para agradar al espejo o miradas ajenas, lo mismo con nuestros cuerpos moldeados a la merced de la genética y nuestros hábitos y cuyos cambios querramos ocasionar en ellos deben siempre ir ligados de nuestro bienestar y salud, además, seamos como seamos, siempre luciremos lindas para alguien y que al menos un alma en la corteza terrestre aprecie nuestro lucir es suficiente para afirmar mi segunda descripción de mujer: hermosas.
Nuestro cuerpo de niña se somete a cambios bruscos para convertirse en cuerpo adulto y ha de ser un tanto doloroso, nos hacen visita mensual y quisiéramos omitirla y despachar por siempre esa molesta compañía pero es parte de nosotras y a decir verdad, si no fuera por ese rojo pasión que nuestro cuerpo produce y el dolor que ocasiona, dejaríamos de ser quienes somos, seres irritables, depresivos, sensibles, supremamente delicados, armoniosos y conflictuados al tiempo, eso y nuestra inestabilidad emocional repentina e inexplicable, a causa de un mal de amor o una simple película, de una canción que nos retuerce el alma o la simple lluvia que cae, cualquier cosa es excusa para derramar una lágrima o también para sonreír, podemos reírnos de grandes tonterías pero hacer también que nuestras amistades mueran a carcajadas por ser tan cómicas y brillantes, ahí van mis otros dos conceptos: cómicas relucientes al sonreír y hacer que otros sonrían, brillantes, con inmensa sensibilidad al conocimiento y su adquisición, porque ser princesas no implica solo lucir bien, sino pensar y expresarse de forma excepcional, eso queridas, también enamora y mucho.
Y por último somos fuertes: somos capaces de soportar cualquier situación y pese al llanto y lo que sea nos mostramos perspicaces ante las circunstancias y siempre ágiles a su solución, nos sostenemos sobre tacones aguja de centímetros incalculables sin perder el control de nuestros pasos, al tiempo que chateamos, nos tomamos fotografías, coqueteamos con gracia y comemos, somos increíbles, hacemos deberes mientras escuchamos música, revisamos nuestras cuentas en instagram y twitter y todo sin perder el hilo de nuestras responsabilidades, eso nos hace: multifacéticas, y por ende valiosas.
Así que recuerda, que todas desearíamos cambiar algo de nuestro aspecto o nuestra personalidad pero hay un hombre, que lo conoces o lo conocerás que se apostaría no cambiar nada de nosotras. somos luz, somos hermosas, somos cómicas, somos brillantes, somos fuertes, somos multifacéticas, somos valiosas, SOMOS MUJERES, ESTE Y TODO SON NUESTROS DÍAS, ASÍ HAYA QUIÉN NOS LO RECUERDE O NO, LO SABEMOS.
Muchas flores, muchos besos, muchos artífices de felicidad a todas.
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