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Quedarme.

Cuándo cortas tu cabello unos cuantos centímetros crees que el fin del mundo se aproxima o el apocalipsis anti cabellos largos se acerca, pero lo cierto es, que lo hacemos para que las puntas de nuestro cabello luzcan mejor y tengan un bonito aspecto, así que, es un mal que nos hace mucho bien.
PERO si cortas demasiado tu cabello, obviamente tardará un poco más en crecer y por ende la espera se ha de prolongar.
¿A dónde voy con esto? Nos distanciamos de cosas en nuestra vida por decisión propia o externa siempre en búsqueda de nuestro bienestar, pero hemos de equivocarnos infinidades de veces por adelantarnos a los hechos o cometerlos sin necesidad, me explico, alejar una amistad, ocasionar una ruptura, discutir con tus padres, alejarte de todo, puede a simple vista representar un aire nuevo y fresco para ti, pero ¿de veras era necesario?
Pero mi verdadero punto es, que estoy muy molesta, siento enojo irreverente hacia decisiones que me gustaría tomar y no puedo, porque somos seres pasionales, motivados por nuestros instintos, castigados por nuestras razones, torturados por las circunstancias, atormentados por la realidad, así que sí, estoy molesta y en el trayecto de un adolescente promedio se esconden secretos sucios que permanecerá con nosotros siempre por miedo a ensuciar el hoy, y es ese otro punto por el que me enojo: por andar tan ocupado pensando en el ayer y el mañana se nos olvida que ningún día llega sin haber pasado este primero.
Me siento impotente ante la neta posibilidad de que mi vida se rija bajo las decisiones que otros tomen por mí, pero me frustra también el imaginar que las decisiones que tome yo sean impertinentes, pero me decidí por la segunda opción, tomar riendas de mis asuntos y escogí lo más patéticamente inteligente, creo que es lo más sensato en lo que he llegado a pensar y lo más contrainfluencial (anti influencias de los demás, palabra nueva #hongodiccionario) y es: QUEDARME. Se preguntarán qué significa esto, y no es más que el hecho de no huir por la puerta trasera ante la dificultad que mi relación atraviesa, sino quedarme sonriente impertérrita ante la pared sorda que separa pero se desmorona ante la determinación de romperla.

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