Me valgo de una historia real para así explicar mi particular óptica de los hombres, seres tan predecibles que sorprenden, tan obvios que estupefactan...
Recientemente fui testigo de una relación que parecía interminable y que, afortunada o lamentablemente llegó a su fin. Parece un hecho cotidiano en un mundo donde las decepciones e injurias son el pan diario, pero el pan se acaba, se multiplica y se renueva, por eso el chico no tardó mucho en buscar nuevos y mejores horizontes, no porque no la amara, no, sino porque los hombres son estúpidamente envidiables en cuanto a su manera de afrontar el dolor, nosotras, inmersas en un océano llamado depresión evidente y ellos surcando por los cielos de un ''me importa un comino'' rodeados de alcohol, zorras y amigos, afortunados... O desdichados.
Ocultando sus tristezas en un trago o bajo las sábanas de una desconocidas, de cualquier modo el dolor sigue. Pero por supuesto no para siempre, aparece un ejemplar de nuestra maravillosa especie femenina y cree poder rozar de nuevo ese corazón engañado a punta de promesas sensuales e intransigencias adolescentes, y funciona, en el ayer queda una historia de amor preciosa y en el hoy las cenizas de esa. Porque el mañana promete diversión y somos muy jóvenes para sufrir.
O al menos eso pasa por la cabeza de ellos, tan llenos de vello, erecciones y descomplicaciones que no se vuelve problema dejar a una para estar con otra, pero mientras nosotras tardamos en olvidar un chico pero lo logramos y es para siempre, ellos no tardan un día en fijarse en otra pero teniendo en mente por la eternidad a quién acribilló vilmente su corazón, claro, esto no es pretexto para no ser felices, porque claro que lo son, qué ser de esta contaminada corteza terrestre no se sentiría feliz al saber que no debe afrontar crecimientos inevitables o partos dolorosos, pueden dejar de pasar por la señora cuchilla y verse sexys (si son afortunados claro) o vestirse de cualquier modo sin dejar su fachada, son mezcla pura de relajación y dureza, tan cerrados a que otros vean sus sentimientos que terminando pensando que no los tienen.
En todo caso esto es dedicatoria a esos seres que parecen traídos de otro planeta pero que insisten en gobernar este desde principios de la humanidad, y ¿qué podemos hacer nosotras? Dejarlos mientras crean que son mejores, a sabiendas que no son nada sin nosotras ni nosotras sin ellos, porque así nos guste o no, no hay sexo dominante, ni sexo débil, solo hay sexo, sexo por placer, sexo por amor, sexo de unión de un hombre, ignorante de que se enamora y una mujer, consciente de sus pasiones. Menos diferencia de sexos y más ejecución de este, siempre que sea por el goce y felicidad de sus militantes.
Mucho amor.
#Hongoreflexiones
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