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Por primera vez.

Esta vez no desnudo mi alma a su lectura sino que me visto con ella, porque mucho tiempo estuve vulnerable a los sentimientos y hoy los pongo, dispongo y mando al carajo, esta es la historia de mis demonios con alas, y ustedes testigos en el escenario de mis pesadillas vueltas sueño.

Tan trillado como que tengo un problema de desamor es que cualquier joven de nuestros tiempos se sienta triste, y nada de eso, raramente esta vez, y ante la resplandeciente forma de abrirme, el amor de mi vida ha querido salir de ella y yo se lo he permitido, sacándolo a él, sus maletas y cerrando de manera rotunda la puerta, pues nada allá fuera tiene mucho valor para mí, y si lo tuviera, me encargo de olvidarme de eso, pues por el momento, mi mente anda tan distraída y llena de acción que no ha tenido tiempo de sentarse a meditar sobre la real ocurrencia que mucho tiempo que significó algo para ti no significa nada para el otro y sí, esa situación apesta, pero no lo suficiente para poner pestilente mi espíritu, agarré mis maletas, tomé un vuelo con rumbo a mi hogar, y me encuentro por fin en la comodidad de mi habitación escribiendo estas líneas cargadas de actitud y tristeza, mucha tristeza, porque en todo cambio hay nostalgia y en mi decisión de mandar a la mismísima mierda lo que fue oro también existe dolor pero sobretodo reconfortación, no he pensado siquiera en ahogar un tanto de mi pena en un vaso con licor ni poemas de ayer, por el momento no me hace falta ahogar nada, puedo con esto y con más, aunque arda, hiera, clave y fracture el interior, ya aprendí a metamorfosearme de una manera que se me es inexplicable escribir, necesito decir cuan sorprendida y confundida estoy, no comprendo ni asimilo el por qué ocurrió todo esto, no sé como llegamos a este punto, no sé qué hice mal ni qué faltó por hacer, y prefiero dormir con la duda bajo la almohada para acomodar las respuestas que me gustan a bajarme de mi podio de independencia a preguntarle a otro, no sé como empezó a llover pero me sorprendió el diluvio con paraguas y creo que por eso no me mojó lo suficiente para querer ahogarme de nuevo. 

Pues así, con todo y mi jodido corazón humillado, se me dio en consuelo una armadura llamado blog en el que, luego de muchos intentos pude manifestarles mi extraña felicidad, por supuesto hay lágrimas, hay recuerdos pero esta vez, a diferencia de las otras veces, hay determinación, hay proyectos, hay riendas de mi vida que he decidido tomar y por ende, deshacerme de un par de objetos físicos que traían prejuicio a mi corazón y reemplazarlo por libros de politología que por el momento mucha falta me hace, mi carrera me apasiona y me hace sentir viva, mi difuso recuerdo trae un tanto de enojo y sí, sí estoy muy cabreada pero en parte me motiva y me ayuda, pues en el enojo se da más carácter y las dosis de ese nunca están de más, no sé quién llegue a leer esta estupidez tan falta de cohesión pero sí de mucha sensatez, mi punto fue decir POR PRIMERA VEZ que no siempre hablo en forma poética y que sí se puede llorar sonriendo siendo feliz de forma honesta, porque lo soy, soy feliz, y no tengo miedo ya de que esa felicidad me envíe un texto diciéndome adiós pues esta felicidad está en mí y no me pienso abandonar, creo que dije cosas de más o de menos, pero que quería transcribir, de pensamiento a blog, con cariño, pues ahorita me sobra mucho de este, y solo quería decir POR PRIMERA VEZ lo que pasa por mi cabeza sin filtros literarios mostrando de manera cruda lo que sucedió y cómo me siento al respecto, no pretendo que me lean muchos esta noche pero algo seguro sí está para el motivo de mi vómito amoroso...

Gracias por joderme el corazón, partirlo y humillarlo, me hiciste una mejor escritora.

Y gracias a mí por haber aprendido y follarme cada hoja blanca con negra letra de antaño, ha sido de mucha ayuda, gracias a quienes han sabido confrontar mis colisiones y por suerte, sobrevivir a ellas.

Y no más gracias, soy una maldita desagradecida y este un blog que lo hago por afición y sentir, chao.
#HongoReflexiones.

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